Redacción Salud, 16 Nov.- Una investigadora de Western University en London, Ontario, Hailey Thorpe, en colaboración con científicos de la Universidad de California en San Diego (UCSD), ha identificado dos variantes genéticas asociadas al consumo de cannabis, marcando un avance en la comprensión de la adicción a esta droga. El estudio fue publicado en Molecular Psychiatry en octubre y analiza diferentes frecuencias de consumo, desde el uso ocasional hasta el trastorno por consumo de cannabis.
Una de las variantes, CADM2, ya había sido relacionada con la toma de riesgos, mientras que la otra, GRM3, está vinculada al desarrollo cerebral, aunque su función específica aún es desconocida, según Sandra Sánchez Roige, autora principal del estudio en UCSD.
El psiquiatra Joel Gelernter, de la Universidad de Yale, destacó que este es el primer estudio que vincula genes con el trastorno por consumo de cannabis, definido como la incapacidad de reducir el consumo pese al deseo de hacerlo. Los genes identificados podrían convertirse en dianas para futuros fármacos que faciliten la abstinencia, y los ensayos clínicos dirigidos por genes presentan tasas de éxito más altas que la media.
El siguiente paso de la investigación será identificar genes que influyen en los efectos de la droga y en el síndrome de abstinencia, que varía según la persona, afectando la ansiedad, la euforia o la sociabilidad. Gelernter comparó esto con la intolerancia genética al alcohol en algunas poblaciones asiáticas, que reduce la propensión a la adicción.
Aunque la detección temprana de adolescentes con alto riesgo de adicción aún no es fiable debido a un 40 % de falsos positivos, se espera que en la próxima década la evaluación genética permita estimar riesgos, similar a lo que ocurre con ciertos genes asociados al cáncer de mama.
En paralelo, un estudio de la Universidad McGill encontró que la enzima FAAH, que regula la anandamida (“molécula de la felicidad”) en el cerebro, dificulta dejar el cannabis en fumadores que también consumen cigarrillos, aumentando estrés, ansiedad y depresión durante la abstinencia. Rachel Rabin, autora principal, señaló que la nicotina y el cannabis alteran el sistema de la anandamida, complicando la abstinencia y sugiriendo posibles objetivos farmacológicos para tratamientos combinados.
Datos relevantes:
- 5,4% de la población estadounidense presenta un trastorno por consumo de cannabis (SAMHSA).
- 18% de los quebequenses de 15 años o más consumieron cannabis en 2024 (INSPQ).
- 35% de los quebequenses de 21 a 24 años consumieron cannabis en 2024, siendo el grupo con mayor proporción de usuarios (INSPQ).
Este trabajo abre nuevas oportunidades para identificar riesgos, personalizar tratamientos y desarrollar fármacos que faciliten la abstinencia en personas con predisposición genética a la adicción al cannabis.








