Asunción, 5 de abril de 2026.- El médico patólogo paraguayo Gustavo Ayala, profesor de la Universidad de Texas, plantea un cambio de paradigma en la lucha contra el cáncer: centrar las investigaciones en los tejidos nerviosos, de donde las células tumorales obtendrían la energía necesaria para propagarse.
Según explicó en una entrevista, tras más de 27 años de investigación, el especialista ha profundizado en el fenómeno conocido como invasión perineural, un mecanismo por el cual las células cancerígenas se alojan alrededor de los nervios y aprovechan sus recursos energéticos.
El “robo” de energía que impulsa la metástasis
El hallazgo clave de Ayala, publicado en 2025 en la revista Nature y destacado por Science como uno de los avances más relevantes del año, sostiene que los tumores “roban” mitocondrias de las neuronas.
Este proceso convierte a las células malignas en estructuras altamente eficientes, capaces de expandirse con mayor agresividad.
“Hay una sobrecarga de energía que les da más fuerza”, explicó el experto, quien compara este comportamiento con el de “superatletas” capaces de invadir otros tejidos.
Un modelo que desafía la visión tradicional
El investigador cuestiona el enfoque clásico que atribuye el cáncer únicamente a mutaciones genéticas y a la destrucción directa de células tumorales mediante quimioterapia o radioterapia.
A su juicio, un tumor puede comportarse como un “parásito energético”, lo que obliga a replantear las estrategias terapéuticas.
“Sin tratar a los nervios no vamos a poder curar el cáncer”, afirmó.
Nuevas terapias en desarrollo
El equipo de Ayala trabaja actualmente en varias líneas innovadoras:
- Fármacos que bloqueen la transferencia de energía desde los nervios hacia el tumor.
- Desarrollo de “nanodrogas” capaces de mejorar la eficacia de la quimioterapia y la radioterapia.
- Uso del bótox como terapia previa (neoadyuvante) para “silenciar” los nervios antes de aplicar radiación.
El especialista advirtió que la radioterapia, aunque elimina células cancerígenas, también puede estimular el crecimiento nervioso, lo que paradójicamente favorece la supervivencia del tumor.
Un camino prometedor, pero aún largo
Pese al potencial de estos hallazgos, Ayala reconoce que todavía están lejos de ensayos clínicos a gran escala que validen estas terapias en pacientes.
“El desarrollo de tratamientos es un proceso muy difícil de acelerar”, subrayó el científico, quien además mantiene un compromiso personal con esta investigación, ya que su hija enfrenta un segundo diagnóstico de la enfermedad.
El enfoque abre una nueva vía en la investigación oncológica que, de confirmarse, podría transformar el cáncer en una enfermedad controlable y no necesariamente letal, marcando un antes y un después en la medicina moderna.








