Madrid, 16 Nov.- La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, lanzó este domingo una dura ofensiva política contra el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, al que acusó de fomentar un clima de “guerracivilismo” y de dejar una “herencia envenenada” a las nuevas generaciones. Según la dirigente madrileña, el proyecto político del Ejecutivo es “pernicioso” y conduce a España a una división social sin precedentes.
Durante su intervención en la clausura de la convención de Nuevas Generaciones del Partido Popular de Madrid, celebrada en Las Rozas, Ayuso —ya “recuperada y descansada” tras su indisposición— sostuvo que la juventud afronta hoy un escenario especialmente difícil debido a la ausencia de un “proyecto de nación” sólido. A su juicio, Sánchez pretende imponer un relato que enfrenta “a españoles contra españoles”, utilizando las instituciones y los recursos públicos con fines partidistas.
Ayuso acusó al presidente del Gobierno de utilizar el dinero público para “comprar voluntades”, “regalar aviones” y “regalar dinero” con el objetivo de evitar una alternativa política real. “No cabe mayor corrupción que usar las instituciones para perpetuarse en el poder”, afirmó con rotundidad, denunciando la construcción deliberada de un muro ideológico entre la izquierda y la derecha.
La presidenta madrileña también criticó los episodios recientes en la Universidad de Barcelona, donde —dijo— se está promoviendo la confrontación entre estudiantes y cancelando actos académicos. Del mismo modo, condenó las movilizaciones pro Palestina en Bilbao, donde —según afirmó— algunos manifestantes apelaron a la “kale borroka”. Ayuso acusó a parte de la izquierda de disfrazar de solidaridad una actitud “profundamente antisemita”.
En materia de inmigración, la dirigente del PP insistió en que el problema no es la llegada de migrantes, sino la falta de Estado de Derecho y la incapacidad del Gobierno para hacer cumplir la ley. Señaló que el Ejecutivo utiliza este fenómeno para “alimentar pasiones” y dividir a la sociedad. Además, mostró preocupación por discursos que se han escuchado recientemente en España: “Hablar de limpiar las calles de personas es alarmante”.
Respecto al acceso a la vivienda, Ayuso rechazó que la presión migratoria sea la causa del aumento de precios y responsabilizó al Ejecutivo central de no aplicar políticas liberales, como la liberación de suelo o el impulso a la construcción de nuevas viviendas. Subrayó que el verdadero problema es que el salario mínimo y el salario medio prácticamente coinciden, lo que desincentiva el esfuerzo laboral.
La presidenta también acusó al Gobierno de ser una “máquina de expulsar inversiones”, así como de “perseguir a las empresas” mediante una regulación excesiva que, en su opinión, dificulta emprender, contratar, estudiar, formar una familia o desarrollar cualquier proyecto vital. “Todo está prohibido, todo está regulado y todo es insensato”, lamentó.
Ayuso concluyó asegurando que el socialismo y el comunismo se combaten con más libertad, no con más intervención estatal. A los jóvenes les trasladó un mensaje final: “No os merecéis una España a garrotazos”.








