San Salvador, 29 de abril de 2026.- Más de 200 miembros de la Mara Salvatrucha escucharon sin mostrar reacción los estremecedores testimonios sobre torturas y asesinatos durante el cuarto día de un juicio masivo en San Salvador, en uno de los procesos judiciales más grandes en la historia reciente del país.
Los acusados, recluidos en el Centro de Confinamiento del Terrorismo, enfrentan cargos por más de 29.000 homicidios, incluidos los asesinatos de 87 personas en marzo de 2022, hechos que llevaron al presidente Nayib Bukele a declarar la “guerra” contra las pandillas.
En total, 486 reos participan en este juicio, muchos de ellos de forma virtual desde diferentes cárceles del país. El propio Bukele ha comparado este proceso con los históricos Juicios de Núremberg contra jerarcas nazis tras la Segunda Guerra Mundial.
Durante la audiencia, un testigo protegido —exmiembro de la pandilla— relató con crudeza los métodos utilizados por la organización criminal. “A una de las víctimas le quemamos los genitales y el trasero”, declaró, describiendo prácticas de tortura ordenadas por los líderes del grupo.
Los acusados, vestidos de blanco y esposados de pies y manos, permanecieron en silencio mientras escuchaban los testimonios en una sala vigilada bajo estrictas medidas de seguridad. Entre ellos se encuentran integrantes de la denominada “Ranfla Nacional”, la cúpula de la MS-13, señalados como responsables directos de miles de crímenes.
Otros testigos protegidos confirmaron que muchos asesinatos eran ordenados desde las cárceles mediante una práctica conocida como “apertura de válvulas”, evidenciando el control que la organización mantenía incluso desde prisión.
El proceso ha generado críticas de organizaciones de derechos humanos, que advierten sobre posibles violaciones al debido proceso y el riesgo de que personas inocentes estén siendo juzgadas en estos procedimientos masivos, aprobados bajo el estado de excepción que ha permitido la detención de unas 90.000 personas sin orden judicial.
A pesar de las críticas, el gobierno salvadoreño defiende el juicio como un paso clave para desmantelar las estructuras criminales que durante años sembraron violencia en el país. “Estos sujetos causaron luto y dolor a nuestra sociedad”, afirmó el director del penal.
El juicio continúa bajo fuertes medidas de seguridad, mientras las autoridades buscan sentar precedentes en la lucha contra el crimen organizado en El Salvador.







