MONTREAL, 1 Agosto.- En un país oficialmente bilingüe como Canadá, hablar inglés o francés —o idealmente ambos— no es sólo una ventaja, sino una herramienta esencial para la integración. Sin embargo, dominar una nueva lengua no es tarea fácil: el miedo al error, el peso del acento, y las largas listas de espera en los programas oficiales convierten ese aprendizaje en un desafío profundo y, a veces, solitario.

Frente a ese panorama, los centros comunitarios han asumido un papel clave: no se limitan a enseñar la lengua, sino que buscan que los recién llegados se enamoren del idioma. Y con ello, de su nuevo país.

En Montreal: un enfoque cultural y afectivo

En el barrio de LaSalle, al suroeste de Montreal, el Centro Prisme ofrece un enfoque humanizado y culturalmente inmersivo para el aprendizaje del francés. Edmundo Pavón, su director y pionero en la francisación de inmigrantes, insiste en que lo más importante no es la perfección gramatical, sino la confianza.

“Siempre les digo a los alumnos que no importa si hacen errores. Lo importante es perder el miedo a expresarse. El francés es un idioma hermosísimo. Una nueva lengua es un nuevo universo”, afirma Pavón.

Con 25 años de experiencia, Pavón considera que el sistema actual invierte mucho en enseñar francés, pero poco en hacerlo amar. Desde documentales y talleres creativos hasta salidas culturales como el “Safari foto”, Prisme crea espacios donde el idioma se conecta con la vida real.

Además, ofrecen servicios como guarderías durante las clases, y articulan el aprendizaje con otras áreas del proceso migratorio, desde la vivienda hasta la búsqueda de empleo.

No obstante, el sistema presenta trabas: la «ventana única de francisación» ha centralizado las inscripciones, quitando autonomía a los centros y enviando estudiantes a horarios o ubicaciones poco adecuados para su situación.

En Vancouver: un inglés que se vive en comunidad

En la costa del Pacífico, el organismo Mosaic acompaña a más de 30.000 inmigrantes cada año en Vancouver. Entre sus servicios se encuentra el programa LINC (Language Instruction for Newcomers to Canada), financiado por el gobierno federal y enfocado en el aprendizaje del inglés para residentes permanentes y refugiados.

David Lee, su director de Idioma y Empleo, reconoce que los recortes al programa han reducido la oferta gratuita a los niveles más básicos (1 a 4), pero Mosaic continúa ofreciendo niveles avanzados a bajo costo como empresa social.

Lee destaca que la mejor manera de adquirir confianza es sacar el idioma del aula. Mosaic promueve el voluntariado, la participación en eventos comunitarios y el contacto cotidiano, desde hablar con el chofer del bus hasta pedir un café.

“Un pequeño hábito puede ser ver cada día como una oportunidad para practicar inglés. Así se construye confianza, paso a paso”, afirma Lee.

En Calgary: una visión inclusiva y práctica

En la ciudad de Calgary, en Alberta, YW Calgary —organización con más de un siglo de historia— lidera un enfoque de enseñanza del inglés pensado especialmente para mujeres, pero abierto a toda la comunidad a través del programa LINC.

Sarah Nyakeru, directora de Inclusión, destaca la flexibilidad del programa: clases presenciales y en línea, excursiones, cuidado infantil a partir de septiembre, y un énfasis en crear un ambiente libre de juicios.

“Aquí, el acento no es un problema. Es una habilidad. Es parte de la belleza de este país”, asegura Nyakeru, cuya lengua materna es el francés y entiende perfectamente los desafíos lingüísticos de los inmigrantes.

El centro está ampliando su capacidad para responder a la creciente demanda, especialmente tras el arribo masivo de refugiados ucranianos.

El idioma como llave de pertenencia

Los enfoques de Prisme, Mosaic y YW Calgary comparten una premisa: el aprendizaje de un idioma es también emocional y social. No basta con memorizar verbos; se necesita construir confianza, pertenencia y comunidad.

Estas organizaciones entienden que detrás de cada estudiante hay una historia de ruptura y esperanza. Por eso, enseñar un idioma va más allá de la gramática: se trata de ofrecer las llaves para habitar un nuevo universo.

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