Londres, 10 julio.- Un informe oficial reveló este martes que al menos 13 personas se suicidaron como consecuencia directa del escándalo judicial más grande en la historia moderna del Reino Unido, en el que casi 1.000 trabajadores de Correos británicos fueron procesados injustamente por delitos que en realidad nunca cometieron, debido a un sistema informático defectuoso.
Según el juez retirado Wyn Williams, quien lidera la investigación pública sobre el caso, otras 59 personas llegaron a considerar el suicidio, al ser acusadas de robo, fraude o contabilidad falsa entre los años 1999 y 2015. Las acusaciones se basaron en los datos de «Horizon», un software desarrollado por la empresa japonesa Fujitsu, que reportaba falsos déficits en las cuentas de las oficinas de correos.
«Mostraba un déficit ilusorio en las cuentas», sostuvo Williams. «Como resultado, cientos de empleados fueron acusados injustamente, encarcelados, arruinados económicamente o marginados socialmente».
Un drama que permaneció oculto por años
Aunque la Oficina de Correos —una entidad estatal que opera como empresa privada— tenía conocimiento desde hace años de los fallos en Horizon, la magnitud de la injusticia no fue visible hasta que una serie de televisión dramatizó el caso en 2023, lo que desató una ola de indignación pública y movilizó a las autoridades a actuar.
“Esto muestra la magnitud del horror que desataron sobre nosotros”, declaró Jo Hamilton, exgerente de Correos y víctima del sistema, ahora convertida en una de las principales activistas por justicia.
Un legado de devastación humana
Las consecuencias para las víctimas fueron devastadoras. Varios fueron encarcelados, otros se declararon en bancarrota, perdieron sus viviendas, sus matrimonios, su salud mental y el respeto de sus comunidades.
El informe indicó que los altos ejecutivos de Correos conocían o debieron conocer los errores del sistema Horizon, pero insistieron durante años en que los datos eran fiables, lo que llevó a que los trabajadores asumieran la culpa de errores que no cometieron.
El gobierno toma medidas
Frente al escándalo, el Gobierno británico ha promovido una legislación para revocar las condenas y compensar a las víctimas. El presidente actual de la Oficina de Correos, Nigel Railton, reconoció la responsabilidad de la institución y prometió reparaciones:
“La Oficina Postal no escuchó a los directores de correos y, como organización, los defraudamos. Los directores y sus familias han sufrido años de dolor”, dijo en un comunicado. “Les ha llevado demasiado tiempo limpiar su nombre y obtener reparación”.
Más responsabilidades por determinar
Este primer informe es parte de una investigación oficial con carácter obligatorio, que aún debe revelar quiénes fueron los responsables directos del encubrimiento y la negligencia institucional. Se espera que un segundo informe más adelante determine responsabilidades penales y administrativas.
El escándalo ha conmocionado al país y ha reavivado el debate sobre la responsabilidad ética de las empresas tecnológicas y la vigilancia de los sistemas de justicia digital, especialmente cuando afectan a ciudadanos inocentes.




