Bogotá, 6 junio.- Las autoridades colombianas capturaron este viernes a Jorge Enrique Pedraza Reyes, alias ‘Tony’, un presunto integrante de una red de narcotráfico vinculada al Ejército de Liberación Nacional (ELN), quien es requerido en extradición por una corte del estado de Georgia, en Estados Unidos, por delitos de tráfico de drogas y lavado de activos.

La Fiscalía General de la Nación informó que la detención fue realizada por agentes del Cuerpo Técnico de Investigación (CTI) en el Aeropuerto Internacional El Dorado de Bogotá, donde ‘Tony’ arribó en un vuelo procedente de México. El capturado se encuentra actualmente bajo custodia de las autoridades colombianas a la espera del proceso de extradición.

Según la solicitud emitida por un tribunal del Distrito Norte de Georgia, Pedraza Reyes coordinaba operaciones de envío de cocaína desde el departamento de Antioquia —en una zona controlada por el frente Edgar Amílkar Grimaldo Barón del ELN— hacia México y países de Centroamérica. Esta actividad ilícita, de acuerdo con las investigaciones, la realizaba como miembro de la estructura criminal liderada por Cristian Eduardo García Jerez, alias ‘Barbas’, quien fue extraditado a EE.UU. en marzo pasado.

Además del tráfico internacional de estupefacientes, a alias ‘Tony’ se le acusa de introducir al sistema financiero colombiano grandes sumas de dinero provenientes del narcotráfico, en una compleja operación de blanqueo de capitales.

Narcotráfico y conflicto: una realidad persistente

Colombia se mantiene como el primer productor mundial de cocaína y el país con mayor superficie cultivada de coca, con 253.000 hectáreas registradas en 2023, según cifras de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC). En este contexto, grupos armados ilegales como el ELN y las disidencias de las FARC continúan disputando territorios estratégicos para controlar rutas de narcotráfico y otras economías ilícitas.

El Gobierno del presidente Gustavo Petro ha intensificado sus operaciones contra el narcotráfico en los últimos meses, en un intento por demostrar avances en materia de seguridad y cooperación internacional. Estados Unidos, principal socio en esta lucha, mantiene una política de certificación anual sobre los esfuerzos antinarcóticos de países como Colombia, cuya evaluación incide en el flujo de asistencia financiera y militar.

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