Managua, 14 mayo.- Rusia y el régimen de Nicaragua firmarán un acuerdo de cooperación militar antes de que termine este año, según informó el canal de televisión ruso Izvestia. El pacto, aprobado por la parte rusa en 2024, incluye 16 puntos destinados al intercambio de experiencia, instrucción y entrenamiento militar durante un período inicial de cinco años, con posibilidad de renovación.
Este acuerdo permitirá a Rusia compartir su experiencia bélica adquirida durante la guerra en Ucrania para instruir al Ejército nicaragüense. Además, está previsto que en septiembre de 2025 una delegación nicaragüense viaje a Rusia como observadora en ejercicios militares organizados por Moscú.
Un Acuerdo enmarcado en una Alianza Histórica
La relación entre Rusia y Nicaragua se remonta a la época del primer Gobierno sandinista (1979-1990), cuando la Unión Soviética dotó de armamento a las Fuerzas Armadas nicaragüenses. En la actualidad, el dictador Daniel Ortega mantiene una estrecha alianza con el presidente ruso, Vladimir Putin, consolidando a Nicaragua como uno de los principales aliados de Moscú en Centroamérica.
El 23 de abril pasado, ambos países firmaron otro acuerdo importante en materia de ciberseguridad, cuyo objetivo es “establecer un plan de acción conjunto en materia de seguridad de la información y la capacitación de especialistas”, según declaró Laureano Ortega Murillo, hijo del mandatario nicaragüense. Ese mismo día, la Asamblea Nacional de Nicaragua autorizó al régimen a ejecutar un acuerdo de libre visado con Osetia del Sur, una región separatista georgiana respaldada por Rusia, a la que Managua reconoce como país independiente.
China También Refuerza su Apoyo Militar a Nicaragua
En paralelo a los acuerdos con Rusia, el régimen de China anunció recientemente que suministrará equipos militares al Ejército nicaragüense “para fortalecer la defensa de la soberanía y la paz”. La empresa encargada de este suministro será Poly Technologies, una subsidiaria de China Poly Group Corporation con sede en Pekín, que ya ha sido sancionada por Estados Unidos por facilitar el comercio de tecnologías militares sensibles a empresas rusas vinculadas al conflicto en Ucrania.
El contrato con Poly Technologies fue firmado durante el IV Foro Ministerial entre China y la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac), celebrado recientemente en Pekín. Además de este acuerdo militar, Nicaragua suscribió otros tres contratos con empresas chinas:
- ZMJ/Huawei para un proyecto de conectividad digital destinado a mejorar las telecomunicaciones en el país.
- Servicios de Comunicaciones Internacionales de China (CCSI) para instalar plataformas inteligentes de manejo logístico en el ‘Centro Logístico Julia Herrera’ en Corinto.
- Yutong, para el suministro de autobuses y maquinaria de limpieza municipal.
Estos acuerdos reflejan el interés de Nicaragua por diversificar sus alianzas estratégicas con potencias no occidentales, en un contexto de creciente aislamiento internacional debido a las denuncias de violaciones a los derechos humanos bajo el régimen de Ortega.
El Papel de Rusia en la Expansión de su Influencia Regional
El acuerdo militar con Rusia no solo busca fortalecer las capacidades del Ejército nicaragüense, sino también reforzar la influencia geopolítica de Moscú en América Latina. A través de este tipo de alianzas, Rusia busca consolidar su presencia en la región, especialmente en países donde gobiernan regímenes afines ideológicamente, como Venezuela, Cuba y ahora Nicaragua.
Además, el intercambio de conocimientos y experiencias bélicas podría tener implicaciones más amplias en términos de seguridad regional, especialmente si estos recursos son utilizados para sofocar disidencias internas o fortalecer mecanismos represivos dentro del país.
Reacciones y Preocupaciones Internacionales
Las acciones de Nicaragua han generado preocupación en organismos internacionales y gobiernos occidentales, particularmente en Estados Unidos. Desde 2024, Washington ha impuesto sanciones a empresas chinas y rusas que colaboran con el régimen de Ortega, acusándolas de facilitar el comercio de tecnologías militares sensibles y de apoyar prácticas antidemocráticas.
Mientras tanto, la comunidad internacional sigue monitoreando de cerca los movimientos de Ortega, quien ha consolidado su poder mediante medidas autoritarias y la eliminación de opositores políticos. Los nuevos acuerdos con Rusia y China podrían reforzar aún más su capacidad para mantenerse en el poder, lo que plantea serios desafíos para la democracia y los derechos humanos en la región.
El fortalecimiento de los vínculos entre Nicaragua, Rusia y China marca un nuevo capítulo en la geopolítica regional, donde las potencias emergentes buscan expandir su influencia en detrimento de las tradicionales relaciones con Occidente. Este escenario plantea interrogantes sobre el futuro de la gobernanza democrática en Centroamérica y el papel de las grandes potencias en la configuración del orden global.








