Miami (EE.UU.), 17 julio.- Francia e Inglaterra disputarán este sábado el partido por el tercer puesto del Mundial 2026, un duelo que llega con sabor amargo para dos selecciones que aspiraban a disputar la final, pero que podría convertirse en una oportunidad para que Kylian Mbappé alcance la Bota de Oro del torneo.

El delantero francés llega al encuentro empatado con Lionel Messi en la clasificación de máximos goleadores, ambos con 8 tantos, aunque el argentino parte con ventaja al contar con una asistencia más. Mbappé necesita marcar ante Inglaterra para superar esa diferencia y cerrar el campeonato con un premio individual como consuelo.

La situación favorece al atacante francés, ya que el partido por el bronce mundialista suele disputarse con menor presión que una final, una circunstancia que históricamente ha permitido a varios goleadores aumentar sus registros y pelear por el máximo reconocimiento ofensivo.

En cuatro ediciones de la Copa del Mundo, el duelo por el tercer puesto terminó siendo decisivo para definir al máximo goleador del torneo. El caso más reciente ocurrió en Sudáfrica 2010, cuando el alemán Thomas Müller anotó contra Uruguay en la victoria por 3-2 y conquistó la Bota de Oro gracias al criterio de desempate por asistencias.

También ocurrió en 1938, cuando el brasileño Leônidas rompió la igualdad con dos goles en el partido por el bronce; en 1990, con el italiano Salvatore Schillaci, y en 1998, cuando el croata Davor Šuker aseguró el premio tras marcar en esa instancia.

Un partido con tradición de muchos goles

El encuentro por el tercer puesto del Mundial ha sido históricamente un escenario favorable para los goleadores. El partido más abultado de esta categoría se produjo en Suecia 1958, cuando Francia derrotó 6-3 a Alemania Federal, con cuatro goles del delantero francés Just Fontaine, quien terminó aquel torneo con un récord de 13 anotaciones.

Además, este duelo dejó uno de los registros más sorprendentes de la historia de los mundiales. En Corea y Japón 2002, el delantero turco Hakan Şükür marcó ante Corea del Sur a los 11 segundos, estableciendo el gol más rápido registrado en una Copa del Mundo.

El partido por el bronce se disputa desde 1934, aunque tuvo una excepción en 1950, cuando una fase final con formato de liguilla definió las posiciones entre los cuatro mejores equipos del torneo.

Una prueba psicológica tras caer en semifinales

Más allá de las estadísticas, el encuentro por el tercer lugar suele ser considerado un desafío emocional para las grandes selecciones, que deben recuperarse rápidamente después de perder la oportunidad de jugar la final.

El técnico de Inglaterra, Thomas Tuchel, reconoció tras la derrota ante Argentina en semifinales que sus jugadores no estaban satisfechos con disputar este partido de consolación.

La historia muestra ejemplos de equipos que sufrieron especialmente esta situación. Brasil en 2014, después de caer 7-1 ante Alemania en semifinales, volvió a perder en el duelo por el tercer puesto frente a Países Bajos por 3-0.

Sin embargo, otras selecciones han transformado el bronce en un logro histórico. Suecia en 1994 y Croacia en 1998 celebraron sus terceros puestos como auténticos triunfos después de superar las expectativas iniciales.

Para motivar a los equipos, la FIFA estableció un premio económico de 29 millones de dólares para el tercer clasificado del Mundial 2026, dos millones más que la cantidad destinada al cuarto lugar.

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