Lima, 5 de junio.- La candidata derechista Keiko Fujimori cerró este jueves su campaña electoral de cara a la segunda vuelta presidencial en Perú con un mensaje centrado en la “reconciliación nacional” y el compromiso de gobernar únicamente por un periodo de cinco años, descartando cualquier intento de reelección inmediata.
El acto se realizó en los exteriores del Estadio Monumental de Lima, donde la líder de Fuerza Popular se presentó como la opción para devolver la estabilidad a un país que ha atravesado una década de fuerte inestabilidad política, marcada por la sucesión de ocho presidentes desde 2018 debido a destituciones, renuncias y crisis institucionales.
Un discurso de unidad en una elección polarizada
Fujimori, que disputa el balotaje frente al izquierdista Roberto Sánchez, insistió en que su propuesta representa el camino de la estabilidad y el consenso frente a lo que calificó como opciones de división.
“Esta elección nos va a permitir elegir el rumbo: si queremos avanzar en unidad o quedarnos atrapados en el odio. Nosotros representamos reconciliación”, afirmó durante su intervención ante miles de simpatizantes.
La candidata, que participa por cuarta vez en una elección presidencial, recordó sus anteriores derrotas en segunda vuelta y sostuvo que esas experiencias reforzaron su compromiso político. En sus palabras, el reto del país es “tender puentes” en una sociedad profundamente fragmentada.
Apoyos políticos en la recta final
Durante el cierre de campaña, Fujimori agradeció el respaldo de diversas figuras políticas, entre ellas el dirigente ultraderechista Rafael López Aliaga, quien quedó fuera de la segunda vuelta por un estrecho margen, así como del escritor Álvaro Vargas Llosa, hijo del Nobel de Literatura Mario Vargas Llosa.
Estos apoyos han sido interpretados como intentos de consolidar un bloque político amplio en la derecha peruana de cara a una elección altamente competitiva.
Un país dividido antes de las urnas
La segunda vuelta enfrentará a Fujimori con Roberto Sánchez, representante de la izquierda y aliado político del expresidente Pedro Castillo, actualmente en prisión tras su intento fallido de disolver el Congreso en 2022.
El nuevo mandatario asumirá la presidencia en un contexto de alta desconfianza ciudadana, con un Congreso fragmentado y una crisis política que ha debilitado la figura presidencial en el país andino.
Más de 27 millones de peruanos están llamados a votar para elegir al jefe de Estado que gobernará entre 2026 y 2031, en una elección que podría definir el rumbo político del país en los próximos años.







