Washington, 5 de junio.- El Senado de Estados Unidos rechazó este jueves la denominada Ley SAVE America, una iniciativa impulsada por el Partido Republicano y respaldada por el presidente Donald Trump, que buscaba exigir pruebas documentales de ciudadanía para registrarse como votante en elecciones federales de 2026.
La propuesta, que ya había sido aprobada por la Cámara de Representantes en febrero con apoyo mayoritariamente republicano, no logró avanzar en la Cámara Alta al no alcanzar el umbral necesario de 60 votos.
Una votación ajustada que bloquea la iniciativa
El proyecto fue sometido a votación como enmienda dentro de un amplio paquete legislativo sobre inmigración, pero terminó estancado con 48 votos a favor y 51 en contra.
Para avanzar en el Senado, la medida necesitaba una mayoría cualificada de 60 votos, requisito que finalmente no se alcanzó pese al respaldo de la mayoría republicana.
Entre los senadores republicanos que votaron en contra se encontraban Thom Tillis (Carolina del Norte), Lisa Murkowski (Alaska), Mitch McConnell (Kentucky) y Susan Collins (Maine), en una señal de división dentro del propio partido.
Qué proponía la ley
De haber sido aprobada, la Ley SAVE America habría obligado a los ciudadanos a presentar documentos como pasaporte o certificado de nacimiento al momento de registrarse para votar en elecciones federales.
Sus promotores defendían la medida como una herramienta para reforzar la integridad electoral y prevenir posibles fraudes, especialmente en el contexto de las elecciones de medio mandato previstas para noviembre de 2026.
Sin embargo, organizaciones de derechos civiles y expertos en sistemas electorales advirtieron que la normativa podría restringir el acceso al voto de millones de ciudadanos que no cuentan fácilmente con la documentación requerida.
Además, recordaron que no existen evidencias significativas de que el voto de personas no ciudadanas tenga un impacto relevante en los resultados electorales en Estados Unidos.
Debate político en aumento
El rechazo de la iniciativa se produce en un clima de creciente tensión política en Washington, a pocos meses de unas elecciones legislativas clave que definirán el control del Congreso en la segunda mitad del mandato presidencial.
Aunque varios estados ya exigen algún tipo de identificación para votar, el debate sobre los estándares federales de registro electoral sigue siendo uno de los temas más divisivos entre demócratas y republicanos.
La derrota legislativa supone un revés para la agenda electoral impulsada por Trump, que había defendido la propuesta como una medida necesaria para reforzar la confianza en el sistema democrático estadounidense.








