Washington, 12 Mayo.- El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunciará sus próximos pasos frente a Irán tras concluir su visita oficial a China, en medio de una creciente escalada diplomática y militar centrada en el control del estratégico estrecho de Ormuz.

La Casa Blanca considera prioritario alcanzar un acuerdo integral con Teherán, aunque las últimas exigencias iraníes redujeron considerablemente el margen de negociación. El régimen iraní insiste en mantener influencia sobre el estrecho de Ormuz, preservar su programa nuclear, recuperar activos congelados y exigir compensaciones económicas por los daños derivados del conflicto regional.

“Acabo de leer la respuesta de los llamados ‘representantes’ de Irán. No me gusta. ¡TOTALMENTE INACEPTABLE!”, escribió Trump en su red Truth Social.

La respuesta estadounidense generó una inmediata reacción desde Teherán. El portavoz de la Cancillería iraní, Esmaeil Baghaei, defendió las demandas iraníes y afirmó que el país busca garantizar la seguridad regional y la libre navegación.

“Nuestra demanda es legítima: exigir el fin de la guerra, el levantamiento del bloqueo estadounidense y la liberación de activos iraníes congelados”, declaró Baghaei.

El funcionario iraní sostuvo además que Teherán considera “responsable” su propuesta sobre el estrecho de Ormuz y la estabilidad en Medio Oriente, incluido el escenario en Líbano.

En este contexto, Trump sostuvo una reunión privada con su equipo de seguridad nacional antes de viajar a Beijing. Participaron el vicepresidente JD Vance, el secretario de Estado Marco Rubio, el secretario de Defensa Pete Hegseth, el enviado especial para Medio Oriente Steve Witkoff y el jefe del Estado Mayor, Dan Caine.

Según fuentes cercanas a la administración estadounidense, Trump considera que la clave del conflicto actual es recuperar la libre circulación energética en el estrecho de Ormuz, paso marítimo fundamental para el transporte mundial de petróleo, gas y fertilizantes.

El bloqueo parcial y las amenazas iraníes sobre la zona han generado fuertes tensiones en los mercados internacionales y un aumento sostenido de los precios del combustible, situación que también impacta políticamente en Estados Unidos de cara a las elecciones de medio término.

La administración republicana analiza tres posibles caminos: mantener abierta la vía diplomática, impulsar una operación para garantizar la libre navegación en Ormuz o intensificar acciones militares contra instalaciones iraníes.

Trump también abordará la situación con el presidente chino Xi Jinping durante su visita a Beijing. Washington considera que China mantiene una estrecha relación política y económica con Irán y posee capacidad de influencia sobre el régimen iraní.

Para la Casa Blanca, la reapertura plena del estrecho reduciría la presión económica internacional y limitaría la capacidad de Teherán de utilizar el control marítimo como herramienta de negociación en el conflicto nuclear y regional.

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