Río de Janeiro, 24 marzo.- El expresidente de Brasil, Jair Bolsonaro, abandonó este lunes la unidad de cuidados intensivos (UCI) y fue trasladado a una habitación del hospital DF Star de Brasilia, donde permanece ingresado desde el pasado 13 de marzo tras sufrir una neumonía.
Según su equipo médico, el exmandatario, de 71 años, continúa bajo tratamiento con antibióticos y recibe fisioterapia respiratoria y motora. Aunque su evolución es “clínicamente estable”, aún no existe una fecha prevista para su alta hospitalaria.
Bolsonaro fue hospitalizado después de presentar complicaciones derivadas de una broncoaspiración mientras dormía en su celda en la penitenciaría militar de Papuda, donde cumple una condena de más de 27 años de prisión por intento de golpe de Estado.
El estado de salud del exgobernante ha reavivado el debate sobre su situación judicial. La Fiscalía General de Brasil se pronunció a favor de concederle prisión domiciliaria por motivos humanitarios, argumentando que su condición requiere atención constante que podría ser mejor proporcionada fuera del sistema penitenciario.
El fiscal general, Paulo Gonet, sostuvo que el entorno familiar ofrece condiciones más adecuadas para su recuperación, en respuesta a una consulta de la Corte Suprema.
La decisión final recaerá en el juez del caso, Alexandre de Moraes, quien deberá evaluar la solicitud de la defensa en los próximos días.
Los problemas de salud de Bolsonaro se remontan, según su entorno, al atentado con arma blanca que sufrió en 2018 durante la campaña electoral, y que desde entonces ha provocado complicaciones recurrentes. En los últimos meses, su familia ha denunciado un deterioro progresivo con episodios de hipo, mareos y vómitos.
El posible cambio a prisión domiciliaria podría marcar un giro significativo en la situación legal del exmandatario, en medio de un escenario político aún polarizado en Brasil.








