VALPARAÍSO, Chile, 11 Marzo — El líder ultraderechista José Antonio Kast juró este miércoles como nuevo presidente de Chile en una ceremonia celebrada en el Congreso Nacional de la ciudad costera de Valparaíso, marcando el giro político más pronunciado hacia la derecha desde el retorno de la democracia en 1990.
“Sí, juro”, declaró Kast ante la presidenta del Senado, Paulina Núñez, durante el acto oficial que contó con la presencia de varios jefes de Estado y autoridades internacionales, entre ellos el presidente de Ecuador, Daniel Noboa; el mandatario de Argentina, Javier Milei; y el rey de España, Felipe VI.
Fundador del Partido Republicano de Chile, Kast se impuso en las elecciones presidenciales a la candidata oficialista Jeannette Jara con casi el 60% de los votos. Su campaña logró captar el apoyo de un electorado preocupado por el aumento de la delincuencia, el crimen organizado y la crisis migratoria que ha afectado al país en los últimos años.
Fin del ciclo político iniciado tras la dictadura
La llegada de Kast al poder representa un cambio significativo en la política chilena. Su investidura pone fin al ciclo de gobiernos de centroderecha y centroizquierda que se alternaron en el poder desde el término de la dictadura del general Augusto Pinochet (1973-1990).
Kast, abogado católico de 60 años y una de las figuras más visibles de la derecha radical latinoamericana, había intentado llegar a la presidencia en 2017 y 2021. En esta última elección fue derrotado en segunda vuelta por el presidente saliente Gabriel Boric.
Sin embargo, durante la campaña más reciente moderó su discurso en temas como el aborto, la ideología de género y el matrimonio igualitario, enfocándose principalmente en propuestas de seguridad pública y control migratorio.
Seguridad y reformas económicas en el centro de su agenda
Kast ha prometido implementar un “gobierno de emergencia” para enfrentar el crimen organizado y la inmigración irregular. Inspirado en las políticas del presidente estadounidense Donald Trump y del mandatario salvadoreño Nayib Bukele, el nuevo presidente chileno ha propuesto medidas de tolerancia cero contra el delito, incluyendo operaciones militares contra el narcotráfico, expulsiones masivas de migrantes indocumentados y el refuerzo de las fronteras con barreras físicas.
En materia económica, Kast plantea una reducción significativa del gasto público, con recortes de hasta 6.000 millones de dólares, una disminución de impuestos y una reforma del aparato estatal que reduciría los ministerios de 25 a 12.
Entre la esperanza y el temor ciudadano
El cambio político ha generado reacciones encontradas entre la población. Algunos ciudadanos ven en el nuevo gobierno una oportunidad para recuperar la seguridad. “Lo único que nos importa ahora es volver a caminar tranquilos por la calle”, dijo la profesora jubilada María Teresa Castro, de 61 años.
Otros, sin embargo, temen un retroceso en las reformas sociales impulsadas en los últimos años. “Tengo miedo de lo que va a pasar con los proyectos sociales que se han avanzado hasta el momento”, señaló la asistente social Celeste Sanzhueza, de 21 años.
Un Congreso fragmentado y desafíos por delante
El nuevo gobierno enfrentará un Congreso dividido, por lo que necesitará negociar con distintos sectores políticos para aprobar sus principales reformas. Además, diversas iniciativas legislativas siguen pendientes en el Parlamento, entre ellas la ampliación del aborto legal, la ley de eutanasia y proyectos de derechos laborales.
Tras dejar el poder, Boric concluye su mandato con bajos niveles de aprobación según encuestas recientes, lo que refleja el desgaste de su administración tras cuatro años marcados por tensiones políticas, desafíos económicos y demandas sociales.
La llegada de Kast a La Moneda abre ahora una nueva etapa política en Chile, cuyo rumbo estará marcado por el debate entre seguridad, reformas económicas y el futuro de las políticas sociales del país.







