Washington, 6 marzo — El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aseguró este viernes que no aceptará ningún acuerdo con Irán y que la única opción para el gobierno iraní será una “rendición incondicional”, cuando se cumple la primera semana desde el inicio de la ofensiva militar lanzada por Estados Unidos e Israel contra la República Islámica.
“¡No habrá acuerdo con Irán, salvo una RENDICIÓN INCONDICIONAL!”, escribió el mandatario en su red social Truth Social. Trump añadió que, tras ese escenario y la eventual elección de “un líder grande y aceptable”, Washington y sus aliados trabajarán para reconstruir el país y evitar su colapso económico.
El presidente estadounidense replicó incluso su conocido lema político al referirse al futuro de Irán: “¡HAGAMOS A IRÁN GRANDE DE NUEVO (MIGA)!”, publicó en su mensaje, evocando el eslogan con el que llegó a la Casa Blanca.
La declaración llega en medio de una escalada bélica que comenzó el pasado fin de semana con ataques coordinados de Estados Unidos e Israel contra objetivos militares iraníes. En las primeras operaciones murió el líder supremo iraní, Alí Jameneí, junto con parte de la cúpula militar del país y cientos de personas más, según informes preliminares que continúan aumentando a medida que avanzan los bombardeos.
Irán ha respondido con ataques dirigidos contra territorio israelí y contra instalaciones estadounidenses en la región, incluyendo bases militares y sedes diplomáticas en países como Kuwait y Arabia Saudí.
Fuentes militares estadounidenses confirmaron que al menos seis soldados de Estados Unidos han muerto desde el inicio del conflicto, lo que ha intensificado el debate político dentro del propio país.
En días recientes, Trump había afirmado en entrevistas con medios estadounidenses que el gobierno iraní buscaba entablar conversaciones para detener la escalada, una afirmación que fue negada por Teherán.
La operación militar también ha generado tensiones dentro del propio movimiento político del presidente. Algunos sectores de su base electoral y aliados cercanos han criticado la intervención, argumentando que Trump había prometido concentrarse en asuntos internos y evitar nuevas guerras en el exterior.
Sin embargo, el mandatario defiende que la ofensiva busca proteger a los ciudadanos estadounidenses y neutralizar las capacidades militares iraníes, incluyendo su armada y su programa nuclear.
Está previsto que Trump se reúna este viernes en la Casa Blanca con el secretario de Defensa, Pete Hegseth, y con directores ejecutivos de empresas del sector de defensa para analizar la evolución del conflicto y las necesidades estratégicas de la campaña militar.








