Washington, 25 enero.- Una ola de indignación política y social se extendió este domingo por Estados Unidos tras la muerte de Alex Pretti, un enfermero de 37 años, abatido por agentes federales de inmigración en Minneapolis, un hecho que ha provocado protestas masivas, enfrentamientos callejeros y una grave crisis institucional entre autoridades estatales y federales.
Líderes locales, organizaciones civiles y legisladores demócratas de todo el país exigieron la salida inmediata de los agentes federales de inmigración de Minnesota, en medio de denuncias por uso excesivo de la fuerza, violaciones de derechos civiles y manipulación política de las operaciones migratorias impulsadas por la administración del presidente Donald Trump.
Videos contradicen la versión oficial
Grabaciones difundidas en redes sociales muestran a Pretti sin armas visibles, con un teléfono móvil en la mano, mientras intenta interponerse entre agentes federales y una mujer durante una redada migratoria. En los videos no se aprecia que el enfermero apunte o amenace a los agentes, contradiciendo la versión oficial que sostiene que los disparos fueron realizados “en defensa propia”.
Según las imágenes, tras un forcejeo en el suelo, los agentes dispararon en varias ocasiones. Posteriormente se informó que Pretti portaba legalmente una pistola semiautomática de 9 mm, con licencia de porte oculto, aunque no hay evidencia visual de que la hubiera empuñado durante el incidente.
Familia denuncia ejecución y encubrimiento
La familia de Pretti calificó lo ocurrido como una ejecución injustificada y acusó a las autoridades federales de difundir información falsa. En un comunicado, afirmaron que su hijo “intentaba proteger a una mujer” cuando fue atacado, y exigieron que se conozca la verdad.
“Alex tenía un teléfono en la mano y la otra levantada. No estaba armado cuando fue atacado. Las versiones oficiales son una mentira”, denunció la familia.
Batalla legal y bloqueo de pruebas
La Fiscalía General de Minnesota presentó una demanda federal para impedir que el Gobierno de Trump destruya, altere u oculte pruebas relacionadas con el tiroteo. Un juez ya emitió una orden judicial de preservación de evidencias.
El fiscal general estatal, Keith Ellison, afirmó que las autoridades federales bloquearon inicialmente el acceso de investigadores estatales a la escena del crimen, incluso después de que existiera una orden judicial firmada.
“Una investigación completa, imparcial y transparente no es negociable”, declaró Ellison.
Protestas, disturbios y despliegue de seguridad
Las manifestaciones se extendieron por Minneapolis, Nueva York, Washington y Los Ángeles, con miles de personas exigiendo el fin de las redadas migratorias. En Minneapolis, los manifestantes bloquearon calles, incendiaron contenedores de basura y levantaron memoriales improvisados en el lugar del tiroteo, a pesar de temperaturas extremas bajo cero.
La Guardia Nacional de Minnesota fue desplegada de forma temporal por orden del gobernador Tim Walz, mientras que edificios federales fueron reforzados ante el riesgo de disturbios.
El jefe de policía de Minneapolis, Brian O’Hara, reconoció públicamente que no ha visto pruebas de que Pretti amenazara a los agentes y advirtió del colapso operativo de las fuerzas locales ante la crisis.
Choque político a nivel nacional
El presidente Donald Trump arremetió contra el gobernador Walz y el alcalde de Minneapolis, acusándolos de “incitar a la insurrección”, mientras figuras demócratas exigieron el retiro del ICE de Minnesota y el bloqueo presupuestario del Departamento de Seguridad Nacional.
La congresista Alexandria Ocasio-Cortez pidió públicamente retirar fondos al ICE, mientras que el líder demócrata del Senado, Chuck Schumer, anunció que su partido no respaldará ningún paquete presupuestario que incluya financiación para el organismo migratorio, lo que abre la puerta a un posible cierre parcial del Gobierno federal a finales de mes.
El expresidente Barack Obama calificó la muerte de Pretti como una “tragedia desgarradora” y advirtió que “los valores fundamentales de la nación están bajo asalto”.
Un segundo caso en menos de un mes
La muerte de Pretti ocurrió a poco más de una milla del lugar donde, el pasado 7 de enero, otra persona, Renee Good, murió también por disparos de un agente federal, lo que ha intensificado la percepción de una escalada represiva en las operaciones migratorias.
Crisis institucional en desarrollo
El caso ha abierto un conflicto directo entre el Gobierno federal y el estado de Minnesota, con acusaciones de abuso de poder, obstrucción judicial, represión migratoria y politización de la seguridad pública.
Mientras continúan las investigaciones y las protestas, el país enfrenta una nueva crisis de legitimidad institucional, en la que se cruzan la política migratoria, los derechos civiles, la violencia estatal y el uso de las fuerzas federales como instrumento de presión política.








