Cartagena, 31 dic.- La ciudad colombiana de Cartagena inició este martes el reemplazo de sus tradicionales calesas tiradas por caballos por carruajes eléctricos, tras años de presión de activistas por los derechos de los animales que denunciaban la explotación y problemas de salud de los caballos utilizados en recorridos turísticos.
En una plaza del centro histórico, el alcalde Domek Turbay presentó una flota inicial de 30 vehículos descapotados con grandes ruedas, diseñados para asemejarse a los carros tradicionales. A diferencia de las calesas, estos vehículos funcionan con baterías y son manejados mediante volante, reemplazando las riendas y yugos de los caballos.
“Los tiempos cambian. Hace muchos años que tanto locales como visitantes rechazan el maltrato animal que deriva del uso de caballos en coches turísticos”, afirmó Turbay durante la presentación.
Un patrimonio turístico que evoluciona
Cartagena, reconocida por la UNESCO como Patrimonio de la Humanidad, es uno de los destinos más visitados de Colombia gracias a su centro histórico y murallas del siglo XVII. Desde la década de 1940, los visitantes recorrían sus calles iluminadas por faroles en calesas, cuyo sonido de cascos se convirtió en un ícono de la ciudad.
Sin embargo, en los últimos años, activistas como Fanny Pachón alertaron que los caballos no están preparados para trabajar en calles de cemento, expuestos al calor y al ruido constante de autos y motocicletas, lo que genera estrés y lesiones en sus articulaciones.
Expansión de la flota eléctrica
El gobierno local planea introducir 62 carruajes eléctricos más en las próximas semanas, construidos a medida en China. Además, se habilitará un almacén con planta solar y estación de carga para estos vehículos turísticos.
El decreto emitido por el alcalde la semana pasada prohíbe el uso de calesas y establece que los nuevos carruajes serán de propiedad municipal, con la promesa de ofrecer empleo a los conductores de las calesas tradicionales.
Reacciones de los propietarios
La medida ha generado rechazo entre los propietarios de calesas, quienes argumentan que su sector ya está regulado para garantizar el bienestar animal. Algunos han amenazado con huelgas de hambre si no reciben compensación por la pérdida de sus vehículos, que en temporada alta pueden generar hasta 150 dólares diarios por calesa.
Yesid Soto, representante de los propietarios, calificó la medida como una imposición, mientras que Turbay acusó a algunos dueños de sabotear las negociaciones. Por el momento, las autoridades han ofrecido empleo a los conductores, pero aún no se define cómo se integrará a los propietarios en la operación de la flota eléctrica.
Cartagena se convierte así en el primer gran destino turístico de Colombia en reemplazar completamente las calesas con vehículos eléctricos, marcando un paso significativo hacia un turismo más sostenible y respetuoso con los animales.





