TORONTO, 11 mayo.— El Aeropuerto Internacional Toronto Pearson inició este lunes una ambiciosa remodelación multimillonaria que se extenderá durante la próxima década y que busca modernizar completamente sus instalaciones para responder al creciente volumen de viajeros.
El proyecto, denominado Pearson LIFT (Long-term Investment in Facilities and Terminals), representa una de las mayores inversiones en infraestructura aeroportuaria en la historia de Canadá.
La presidenta y directora ejecutiva del aeropuerto, Deborah Flint, afirmó que las obras permitirán aumentar la capacidad operativa del aeropuerto en aproximadamente 30.000 pasajeros adicionales por día.
La primera fase del proyecto contempla una inversión inicial de 3.000 millones de dólares y se enfocará principalmente en la modernización de la tecnología de pistas de aterrizaje y en una amplia renovación del sistema de equipaje.
Según las autoridades aeroportuarias, el objetivo final será permitir que Pearson pueda recibir hasta 65 millones de pasajeros anuales, frente a los 45 millones registrados en 2023.
Entre las mejoras previstas figura la instalación de un nuevo sistema avanzado de control e iluminación del aeródromo, diseñado para optimizar la visibilidad y facilitar las operaciones en pistas y calles de rodaje.
Además, se renovarán unos 30 kilómetros de infraestructura de equipaje, incluyendo nuevas cintas transportadoras en la Terminal 1 y la incorporación de cámaras y sensores para detectar fallos operativos de manera temprana.
El aeropuerto también ampliará sus plataformas para aeronaves y añadirá una nueva pista de rodaje de alta velocidad dentro de un aeródromo renovado de 2,2 millones de metros cuadrados.
Las obras incluirán igualmente mejoras ambientales, como la expansión de sistemas de carga para vehículos eléctricos y la implementación de sistemas de calefacción más limpios y eficientes.
La ceremonia oficial de inicio de construcción se celebró este lunes, luego de que en 2024 las autoridades aeroportuarias anunciaran la necesidad urgente de modernizar las instalaciones debido al fuerte crecimiento del tráfico aéreo tras la pandemia de COVID-19 y los retrasos operativos registrados en los últimos años.








