Keir Starmer promete resistir presión interna y acercar nuevamente al Reino Unido a Europa

EEUU Y CANADA

LONDRES, 11 mayo.— El primer ministro británico, Keir Starmer, prometió este lunes demostrar que sus críticos están equivocados y defendió su liderazgo frente a las crecientes presiones internas para que abandone el poder tras los malos resultados del Partido Laborista en las recientes elecciones locales.

Durante un discurso pronunciado en Londres, Starmer aseguró que enfrentará “los grandes desafíos” del país y devolverá la esperanza a millones de británicos descontentos con la situación económica y política.

“Sé que tengo escépticos y sé que necesito demostrarles que se equivocan, y lo haré”, afirmó el mandatario.

El líder laborista advirtió además que el Reino Unido podría entrar en “un camino oscuro” si el partido antiinmigración Reform UK, encabezado por Nigel Farage, llegara al poder.

Starmer sostuvo que una de las prioridades de su gobierno será reconstruir la relación con la Unión Europea, más de una década después del referéndum que condujo al Brexit.

“El gobierno estará definido por la reconstrucción de nuestra relación con Europa”, declaró el primer ministro.

El Ejecutivo británico busca flexibilizar algunas de las restricciones comerciales derivadas del Brexit y avanzar hacia acuerdos de movilidad juvenil que permitan a los jóvenes británicos trabajar temporalmente en distintos países europeos.

Sin embargo, Starmer reiteró que no tiene intención de reincorporar al Reino Unido a la Unión Europea, ni al mercado único ni a la unión aduanera del bloque.

La presión interna sobre el primer ministro continúa creciendo luego de las fuertes pérdidas sufridas por el Partido Laborista en Inglaterra, Escocia y Gales, resultados interpretados como un voto de castigo contra su gobierno.

La ex viceprimera ministra Angela Rayner, considerada una de las posibles figuras para suceder a Starmer, afirmó que el gobierno debe cambiar de rumbo y acusó al liderazgo laborista de fomentar “una cultura tóxica de amiguismo”.

“Lo que estamos haciendo no está funcionando, y tiene que cambiar”, declaró Rayner, aunque evitó exigir directamente la renuncia del mandatario.

La crisis política también ha sido agravada por controversias internas, problemas económicos y críticas por el nombramiento de Peter Mandelson como embajador británico en Washington debido a sus vínculos pasados con el fallecido financiero Jeffrey Epstein.

Varios legisladores laboristas comenzaron además a exigir que Starmer anuncie un calendario para abandonar el cargo y facilitar una transición ordenada hacia un nuevo liderazgo.

Entre ellos figura Catherine West, quien advirtió que intentará impulsar una contienda interna por el liderazgo si Starmer no logra recuperar el apoyo del partido.

También el diputado laborista Josh Simons aseguró en declaraciones publicadas por The Times que el primer ministro “ha perdido al país” y debería supervisar personalmente una transición hacia un nuevo líder.

Pese a la presión creciente, ninguno de los posibles sucesores de alto perfil —incluidos Rayner, el ministro de Salud Wes Streeting y el alcalde del Gran Manchester Andy Burnham— ha pedido formalmente la dimisión inmediata de Starmer.

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