Tokio, 7 Sep.- El primer ministro japonés Shigeru Ishiba anunció este domingo que renunciará tras el creciente clamor dentro de su propio partido, el conservador Partido Liberal Democrático (PLD), para asumir la responsabilidad por la derrota histórica en las elecciones parlamentarias de julio.
Ishiba, de 68 años y centrista, asumió el cargo en octubre del año pasado y ha resistido presiones de miembros ultraconservadores de su partido para dimitir, argumentando que quería evitar un vacío político en un momento en que Japón enfrenta desafíos económicos y de seguridad, incluyendo aranceles estadounidenses, aumento de precios y tensiones en la región Asia-Pacífico.
Durante una conferencia de prensa, Ishiba explicó que su decisión estaba motivada por los recientes avances en las negociaciones arancelarias con Estados Unidos, tras la orden del presidente Donald Trump de reducir los aranceles sobre automóviles y otros productos japoneses del 25 % al 15 %. “Habiendo alcanzado un hito en las negociaciones, decidí que ahora es el momento de dar paso a un sucesor”, dijo.
La dimisión se produce un día antes de que el PLD decida si realizará una votación interna anticipada, equivalente a una moción de censura virtual contra él. Ishiba afirmó que tomó la “dolorosa decisión de dimitir” para evitar una división crítica dentro del partido.
El proceso de elección de un nuevo líder del PLD, que probablemente se celebrará en octubre, incluirá la votación interna del partido y la posterior aprobación parlamentaria. Mientras tanto, Ishiba permanecerá como primer ministro hasta la elección de su sucesor.
El liderazgo de Ishiba, que duró solo un año, refleja la inestabilidad del gobierno minoritario japonés. El político, quien logró el liderazgo en su quinto intento, expresó su pesar por no haber cumplido con las expectativas de los votantes y lamentó dejar asuntos pendientes como reformas salariales, agrícolas y de seguridad.
La derrota electoral de julio dejó a la coalición gobernante sin mayoría en la Cámara Alta, sumándose a la pérdida previa en la Cámara Baja, lo que ha sacudido la estabilidad del gobierno. Legisladores del PLD señalaron que los escaños perdidos correspondían a ultraconservadores vinculados a escándalos anteriores, mientras que encuestas mostraron que la presión para que Ishiba renunciara aumentó su apoyo.
Con la dimisión, se espera que el PLD fije la fecha de la elección presidencial interna, con posibles candidatos como Shinjiro Koizumi, ministro de Agricultura; Sanae Takaichi, ex ministra de Seguridad Económica; y Yoshimasa Hayashi, secretario jefe del gabinete.
El próximo líder del PLD deberá negociar con partidos de oposición para aprobar leyes debido a la falta de mayoría en ambas cámaras, aunque los partidos opositores están demasiado fragmentados para formar una coalición que derroque al gobierno.
Entre los ciudadanos, la dimisión de Ishiba genera expectativa y preocupación. Takahiro Uchi, trabajador de oficina, señaló que espera un cambio, pero con incertidumbre sobre el relevo. Por su parte, Masataka Nishioka, empleado en una empresa de equipos dentales, afirmó: “Realmente espero un tipo de política que haga la vida más fácil para todos”.





