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La caída de Assad y el incierto futuro de Siria: insurgentes toman Damasco y desafían acuerdos internacionales

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NAWA, Siria, 23 ene. Mientras los insurgentes avanzaban sorpresivamente por Siria a finales de 2024, desafiaron los acuerdos internacionales que buscaban una transición negociada con el régimen de Bashar al-Assad. La ofensiva culminó con la toma de Damasco y la huida de Assad, dejando a grupos rebeldes, liderados por el islamista Hayyat Tahrir al-Sham (HTS), como los nuevos gobernantes de facto del país.

Un avance inesperado que desafió acuerdos internacionales

El 7 de diciembre, en una reunión en Qatar, representantes de Turquía, Rusia, Irán y países árabes acordaron detener el avance rebelde en Homs y promover conversaciones políticas mediadas. Sin embargo, las facciones insurgentes del sur, consideradas menos islamistas y más localizadas, avanzaron hacia Damasco, ignorando el plan.

Nassim Abu Ara, miembro de la Brigada 8 de al-Awda, afirmó que el acuerdo «no era vinculante» para los rebeldes del sur y que la entrada a Damasco «cambió las reglas de estos acuerdos». Mahmoud al-Bardan, otro líder rebelde, enfatizó que la oportunidad de derrocar a Assad fue una motivación insuperable para los combatientes.

HTS: nuevos gobernantes, nuevas tensiones

Desde la caída de Assad, HTS se ha consolidado como el grupo más organizado del país, pero enfrenta desafíos para unificar a los diversos grupos insurgentes. Su líder, Ahmad al-Sharaa, ha pedido la creación de un ejército nacional unificado, mientras que el ministro de Defensa interino, Murhaf Abu Qasra, intenta negociar con líderes regionales. Sin embargo, figuras prominentes como Ahmad al-Awda han rechazado asistir a estas reuniones, reflejando la división entre facciones.

En el sur, donde se originó el levantamiento en 2011, las facciones locales han adoptado una postura cautelosa, esperando claridad sobre su papel en el nuevo Estado. Ahmed Aba Zeid, investigador sirio, explicó que estas facciones, todavía armadas, son las fuerzas de seguridad de facto en muchas áreas, como en Daraa y Sweida.

Un país agotado por la guerra

La formación de un gobierno interino y un ejército nacional enfrenta obstáculos significativos. En Sweida, mayoritariamente drusa, las facciones bloquearon el ingreso de un convoy de HTS en Nochevieja, demostrando la resistencia local al dominio centralizado.

Badr Abdel Hamid, nuevo jefe de policía en Daraa designado por HTS, ha iniciado diálogos con líderes locales para extender la influencia del nuevo gobierno, pero admite que el proceso será lento y depende de la cooperación entre facciones.

«Mucha gente teme enfrentamientos y falta de integración», dijo Abu Ara. «Pero nuestro país está muy cansado de la guerra. Queremos evitar más conflictos a toda costa».

El camino incierto hacia la estabilidad

La caída de Assad representa un punto de inflexión en Siria, pero también plantea preguntas críticas sobre el futuro del país. Las facciones armadas, con agendas diversas y patrocinadores internacionales, deberán superar divisiones para construir un gobierno funcional que logre la transición política y alivie la crisis humanitaria que afecta a millones de sirios.

Por ahora, el destino de Siria sigue siendo incierto, mientras los líderes insurgentes y las comunidades locales buscan un equilibrio entre las demandas de seguridad, estabilidad y representación.

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