Calgary, 13 julio.- El primer ministro de Canadá, Mark Carney, aprovechó su participación en el Calgary Stampede para reforzar su mensaje de unidad nacional, en momentos en que Alberta se prepara para celebrar un referéndum sobre su futuro dentro de la federación canadiense el próximo 19 de octubre.
Vestido con jeans, sombrero y, tras cambiar sus zapatillas por botas vaqueras, Carney recorrió el tradicional evento acompañado por su esposa, Diana Fox Carney, saludando a cientos de asistentes y posando para fotografías con residentes y turistas.
Aunque algunos asistentes bromearon inicialmente por la ausencia de botas vaqueras en su atuendo, el primer ministro corrigió el detalle al día siguiente durante un desayuno comunitario, adoptando un estilo más acorde con la tradición del Stampede.
Tres meses decisivos para la unidad de Canadá
La visita ocurre en un momento clave para el gobierno federal, que dispone de poco más de tres meses para convencer a los habitantes de Alberta de permanecer dentro de Canadá antes del referéndum.
El diputado liberal por Calgary Confederation, Corey Hogan, aseguró que el proceso representa uno de los mayores desafíos políticos para el país.
«No vamos a tener otra oportunidad de mantener esta conversación. Si los ciudadanos deciden avanzar hacia la separación, el daño para Alberta será muy importante», afirmó.
Como parte de esa estrategia, alrededor de 40 diputados liberales participaron durante los diez días del Calgary Stampede para reforzar la presencia del partido en una provincia donde históricamente ha tenido escaso respaldo electoral.
Poilievre también apuesta por la unidad
El líder del Partido Conservador, Pierre Poilievre, quien también creció en Alberta, utilizó igualmente el Calgary Stampede para defender la permanencia de la provincia dentro de Canadá.
Durante uno de sus discursos aseguró que luchará por mantener unido al país, aunque insistió en que el camino debe pasar por recuperar la confianza de los albertanos mediante propuestas económicas y no a través de confrontaciones políticas.
Poilievre criticó nuevamente políticas federales que, a su juicio, han limitado el desarrollo energético de Alberta, incluyendo la prohibición de petroleros en la costa norte de Columbia Británica.
Piden una campaña conjunta por Canadá
Diversos analistas y ciudadanos consultados durante el evento consideraron que Carney y Poilievre deberían impulsar una campaña conjunta en favor de la unidad nacional.
El politólogo Duane Bratt, de la Universidad Mount Royal, afirmó que el debate sobre el futuro de Alberta trasciende las diferencias partidistas.
«No debería tratarse de una confrontación entre conservadores y progresistas. Es una cuestión existencial para el futuro del país», sostuvo.
Acercamiento a las Primeras Naciones
Durante su visita a Alberta, Carney también sostuvo reuniones con representantes de las Primeras Naciones de los Tratados 7, 8 y 9, quienes anteriormente acudieron a los tribunales para intentar impedir la celebración del referéndum.
El primer ministro reiteró el compromiso de su gobierno de trabajar junto a las comunidades indígenas como socios dentro del marco de los tratados y fortalecer la unidad del país.
El movimiento separatista mantiene su campaña
Mientras el gobierno federal intensifica sus esfuerzos, organizaciones favorables a la independencia, como Let Alberta Decide, continúan promoviendo la separación.
Su portavoz, el abogado Keith Wilson, afirmó durante un desayuno organizado por el movimiento que Alberta tendría mayores oportunidades económicas y sociales si dejara de depender del gobierno federal.
Las encuestas más recientes sitúan el respaldo al separatismo en torno al 30 %, por lo que los próximos meses estarán marcados por una intensa campaña tanto de quienes defienden la permanencia en Canadá como de quienes impulsan la independencia de la provincia.








