Toronto, 13 julio.- La comunidad de Toronto permanece conmocionada tras el tiroteo ocurrido durante el festival Salsa on St. Clair, un popular evento cultural que reunió a miles de personas el sábado por la noche y que terminó con un saldo de dos hombres muertos y cuatro personas heridas por arma de fuego, según confirmó la Policía de Toronto.
El ataque ocurrió poco después de las 8:00 de la noche del sábado 11 de Julio, cuando se escucharon varias detonaciones en plena celebración. El pánico se apoderó del lugar y cientos de asistentes huyeron desesperadamente mientras los servicios de emergencia acudían a la escena.
Las autoridades informaron que no se han realizado arrestos y continúan investigando cuántas personas participaron en el tiroteo y si los responsables permanecen prófugos.
El concejal Josh Matlow, representante del distrito de Toronto-St. Paul’s, calificó como «surrealista» ver cómo un festival lleno de música, baile y familias se transformó en cuestión de minutos en una escena del crimen.
«Lo que hacía apenas unas horas era un espacio lleno de alegría terminó convertido en una investigación policial en el corazón de nuestra comunidad», afirmó.
Escenas de caos y solidaridad
La mañana del domingo, la avenida St. Clair West permanecía acordonada, con marcadores de evidencia, basura, recipientes de comida abandonados y pertenencias personales esparcidas por la calle, reflejo de la estampida provocada por los disparos.
Testigos describieron escenas de desesperación.
Lindsey Petrus, residente de la zona, relató que una multitud irrumpió repentinamente en su calle mientras escapaba del lugar.
«Había personas vomitando por la ansiedad, jóvenes llorando y familias buscando desesperadamente a sus seres queridos», recordó.
Vecinos ofrecieron agua, teléfonos celulares y refugio temporal a quienes huían del caos, mientras atendían a personas que habían resultado lesionadas durante la estampida.
Negocios se convierten en refugios
La carnicería familiar Macelleria Atlas, ubicada cerca del lugar del ataque, abrió sus puertas para proteger a decenas de asistentes.
Su propietaria, Angela Mazza, explicó que nunca había vivido una situación similar durante los más de veinte años que su negocio participa en el festival.
Visiblemente afectada, aseguró que ahora duda sobre volver a participar en futuras ediciones del evento.
«Simplemente ya no nos sentimos seguros», expresó.
Mazza considera que este año hubo una mayor concentración de personas consumiendo alcohol y que el dispositivo de seguridad debió ser más amplio.
Festival cancelado
Como consecuencia del tiroteo, los organizadores suspendieron la segunda jornada del festival prevista para el domingo.
En un comunicado difundido en redes sociales, Salsa in Toronto, organización responsable del evento, expresó sus condolencias a las familias de las víctimas y rechazó el acto de violencia.
Debate sobre la seguridad en eventos públicos
El concejal Matlow sostuvo que la tragedia no debe significar el fin de los festivales comunitarios, aunque sí obligará a revisar las medidas de seguridad.
Recordó que, tras otros ataques ocurridos en eventos masivos en Canadá, ya se habían instalado barreras para impedir el ingreso de vehículos, pero reconoció que ahora será necesario estudiar nuevas estrategias para prevenir hechos de violencia armada.
En los próximos días convocará una reunión con residentes y comerciantes para analizar lo ocurrido y discutir posibles medidas que permitan reforzar la seguridad en futuras celebraciones.








