Dubái, 15 de junio.- Estados Unidos e Irán alcanzaron este lunes un acuerdo preliminar destinado a extender el frágil alto el fuego vigente desde abril y avanzar hacia la reapertura del estratégico estrecho de Ormuz, una vía marítima clave para el suministro mundial de petróleo y gas. Sin embargo, el entendimiento aún enfrenta obstáculos importantes, especialmente por la continuidad de la ofensiva israelí en Líbano contra Hezbollah.

Según fuentes diplomáticas, el acuerdo sería firmado oficialmente el próximo viernes en Ginebra con mediación de Pakistán, país que ha desempeñado un papel central en las negociaciones. Hasta entonces, el tráfico marítimo en el estrecho seguirá restringido, manteniendo la presión sobre los mercados energéticos internacionales.

Un pacto aún pendiente de firma

Aunque los detalles del acuerdo no fueron divulgados oficialmente, funcionarios iraníes y estadounidenses confirmaron que existe un entendimiento inicial. El viceministro iraní de Exteriores, Kazem Gharibabadi, declaró en la televisión estatal que Teherán no comenzará a aplicar el acuerdo hasta que se firme formalmente.

Por su parte, el presidente estadounidense Donald Trump celebró el avance diplomático en redes sociales y afirmó haber autorizado la futura reapertura del estrecho de Ormuz y el levantamiento del bloqueo estadounidense sobre los puertos iraníes. Más tarde aclaró que esas medidas entrarían en vigor únicamente tras la firma del viernes.

El cierre parcial del estrecho y el bloqueo naval impuesto por Washington han provocado una crisis energética global, disparando los precios del combustible y afectando cadenas de suministro en todo el mundo.

El gran obstáculo: Líbano e Israel

El principal punto de fricción sigue siendo Líbano. Irán ha insistido en que cualquier acuerdo debe incluir el cese de los combates entre Israel y Hezbollah, el grupo chií respaldado por Teherán.

Sin embargo, el ministro de Defensa israelí, Israel Katz, afirmó este lunes que Israel no se retirará de las zonas que controla en Líbano y advirtió que responderá con “gran fuerza” a cualquier ataque iraní relacionado con ese frente. Un portavoz del primer ministro Benjamin Netanyahu reiteró que Israel seguirá actuando contra cualquier amenaza a su seguridad.

Estas declaraciones podrían poner en riesgo el acuerdo, ya que Israel no forma parte formal de las negociaciones entre Washington y Teherán.

El programa nuclear iraní, otro desafío pendiente

Otro punto crítico es el futuro del programa nuclear iraní y sus reservas de uranio altamente enriquecido. El acuerdo preliminar contempla un plazo de 60 días para definir los mecanismos técnicos sobre el destino de ese material, aunque expertos recuerdan que negociaciones similares tardaron años en resolverse en el acuerdo nuclear de 2015.

Estados Unidos e Israel sostienen que el programa iraní podría derivar en la fabricación de armas nucleares, mientras que Teherán insiste en que sus actividades tienen fines exclusivamente civiles y pacíficos.

Reacciones internacionales y cautela diplomática

La noticia del acuerdo fue recibida con alivio en varias capitales del mundo. Gobiernos europeos, China y organismos internacionales valoraron positivamente el avance diplomático por su potencial para estabilizar Oriente Medio y aliviar la presión sobre los mercados energéticos.

No obstante, algunos líderes europeos pidieron prudencia. El ministro de Exteriores de Luxemburgo, Xavier Bettel, advirtió que “queda mucho para el viernes”, en referencia a la posibilidad de que las negociaciones se descarrilen antes de la firma definitiva.

Reuniones preparatorias en Doha

Antes de la firma prevista en Ginebra, delegaciones iraníes y estadounidenses mantendrán reuniones preparatorias en Doha, Catar, según un diplomático con conocimiento directo de las conversaciones. El objetivo es cerrar los aspectos técnicos y de implementación del acuerdo.

Mientras tanto, los mercados internacionales permanecen atentos a la evolución de las negociaciones, conscientes de que cualquier ruptura podría reactivar las hostilidades y agravar aún más la crisis energética global.

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