Ottawa, 15 de abril de 2026 — La desigualdad económica en Canadá se profundizó durante 2025, con un aumento en la brecha entre los hogares más ricos y los más pobres, impulsado por el crecimiento de los mercados financieros, la caída en los ingresos por intereses y un debilitamiento del mercado laboral, según datos oficiales de Statistics Canada.
El informe revela que la brecha de ingresos —que mide la diferencia en la proporción de ingresos disponibles entre el 40% más rico y el 40% más pobre— alcanzó los 46,7 puntos porcentuales, superando el 46,4 registrado en 2024 y marcando uno de los niveles más altos en la historia reciente del país.
El incremento se explica principalmente porque los hogares de menores ingresos experimentaron un crecimiento salarial más lento que el promedio nacional, además de una reducción en sus ingresos por inversiones debido a la caída de las tasas de interés. En contraste, los sectores más acomodados se beneficiaron del rendimiento positivo de los mercados financieros.
La disparidad también se refleja en la distribución de la riqueza. Según los datos, el 20% más rico de la población concentra el 65,7% del patrimonio neto total de Canadá, con un promedio de 3,5 millones de dólares por hogar. Por el contrario, el 40% más pobre posee apenas el 3% de la riqueza nacional, con un promedio de 81.650 dólares por hogar.
Esto sitúa la brecha de riqueza en 62,7 puntos porcentuales, un aumento de 0,6 puntos respecto al año anterior, consolidando una tendencia de creciente concentración económica.
En paralelo, la firma MNP Ltd. advirtió que esta desigualdad también se refleja en la situación financiera cotidiana de los ciudadanos. Aunque el índice de endeudamiento se ha mantenido relativamente estable, muchos canadienses enfrentan dificultades para cubrir gastos básicos y obligaciones financieras.
El informe señala que una parte significativa de la población ha optado por reducir el gasto y posponer decisiones económicas importantes ante un entorno marcado por la incertidumbre. Según expertos, esta presión desigual está afectando la capacidad de planificación financiera de los hogares, especialmente en los segmentos de menores ingresos.
El aumento de la brecha entre ricos y pobres en Canadá reaviva el debate sobre la política fiscal y la necesidad de reformas estructurales, en un contexto donde incluso sectores adinerados han comenzado a pedir cambios en el sistema tributario para abordar la creciente desigualdad.
En medio de un escenario económico cambiante, los datos reflejan una realidad cada vez más evidente: el crecimiento económico no está beneficiando por igual a todos los canadienses, ampliando una brecha que plantea desafíos sociales y políticos a largo plazo.








