Rafael López Aliaga, el candidato ultraconservador que busca romper la “maldición” política en Perú

EEUU Y CANADA

Lima, 12 de abril de 2026.- El exalcalde de Lima, Rafael López Aliaga, se posiciona como uno de los principales contendientes en las elecciones presidenciales de Perú 2026, con una estrategia marcada por su fe religiosa, su discurso de mano dura y un perfil ultraconservador que busca capitalizar el descontento ciudadano.

Miembro del Opus Dei y célibe desde los 19 años, López Aliaga aspira a lograr lo que ningún alcalde de la capital ha conseguido en más de un siglo: llegar a la presidencia del país. En un escenario político fragmentado, con 35 candidatos en carrera, el empresario se ha mantenido en las últimas semanas entre el segundo y tercer lugar en intención de voto.

Su principal competencia proviene de la también conservadora Keiko Fujimori y del humorista Carlos Álvarez, en un contexto donde ningún aspirante supera el 15% de apoyo, lo que anticipa una segunda vuelta altamente probable.

Conocido popularmente como “Porky”, López Aliaga ha construido una imagen política basada en valores religiosos y un estilo confrontativo, inspirado en figuras como Jair Bolsonaro y Donald Trump. A sus 65 años, el candidato asegura que su fe es el motor de su vida pública y privada, afirmando que comulga diariamente desde su juventud.

Ingeniero industrial y empresario con inversiones en el sector turístico —incluyendo proyectos vinculados a Machu Picchu—, López Aliaga ha desarrollado una carrera que combina negocios, educación y política. Fue alcalde de Lima desde 2022 hasta octubre de 2025, cuando renunció para lanzarse nuevamente a la presidencia, tras haber quedado tercero en 2021.

Su propuesta política se estructura en cuatro pilares: seguridad ciudadana, salud y educación, infraestructura y reducción del Estado. Entre sus medidas más polémicas destacan la construcción de cárceles de máxima seguridad inspiradas en el modelo de Nayib Bukele, la expulsión de inmigrantes indocumentados y la salida de Perú de la Corte Interamericana de Derechos Humanos para aplicar la pena de muerte.

En el plano social, mantiene posturas firmes contra el aborto y el matrimonio igualitario, alineadas con la ideología de su partido Renovación Popular, que promueve valores “provida y profamilia” y una agenda abiertamente anticomunista.

Además, propone reducir el tamaño del Estado, eliminar la financiación pública a medios de comunicación —lo que denomina “no más mermelada para la prensa”— y convertir los cargos políticos en funciones ad honorem, incluyendo el de presidente.

El desafío principal de López Aliaga será consolidar suficiente apoyo para alcanzar una segunda vuelta electoral, donde analistas consideran que tendría mayores posibilidades, especialmente en un enfrentamiento directo con Fujimori.

En medio de una prolongada crisis política —con ocho presidentes en la última década—, Perú enfrenta una elección decisiva que podría redefinir su estabilidad institucional. El retorno a un sistema bicameral, con un nuevo Senado, abre la puerta a un posible reequilibrio de poderes, mientras los candidatos buscan capitalizar el voto en un país marcado por la incertidumbre y la demanda de cambios profundos.

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