Washington, 4 de abril.- El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, advirtió que Irán dispone de 48 horas para alcanzar un acuerdo o reabrir el estratégico estrecho de Ormuz, de lo contrario ordenará ataques contra sus infraestructuras energéticas.

“Se acaba el tiempo: quedan 48 horas para que se desate el infierno sobre ellos”, escribió el mandatario en su red social, elevando aún más la tensión en el conflicto que sacude Oriente Medio.

El ultimátum amplía el plazo previamente fijado por Washington hasta el 6 de abril por la noche, en un contexto en el que el cierre de Ormuz —por donde transita cerca del 20% del petróleo mundial— ha generado una fuerte inestabilidad en los mercados energéticos globales.

Amenaza directa a instalaciones estratégicas

Trump aseguró que, si Teherán no cede, Estados Unidos atacará centrales eléctricas y otras infraestructuras clave, intensificando una ofensiva que ya ha impactado objetivos militares y logísticos en territorio iraní.

Las declaraciones contrastan con un mensaje previo del propio mandatario, en el que insinuó que, con más tiempo, EE.UU. podría reabrir el estrecho y beneficiarse económicamente del control del petróleo en la región.

Riesgo nuclear y condena internacional

La escalada se produce tras un bombardeo cerca de la planta nuclear de Bushehr, que dejó al menos un muerto y obligó a evacuar a trabajadores extranjeros, incluidos ciudadanos rusos.

El incidente fue condenado por el Organismo Internacional de la Energía Atómica, que reiteró que las instalaciones nucleares “nunca deben ser atacadas”, debido al riesgo de una catástrofe radiactiva.

Desde Teherán, el ministro de Exteriores, Abbas Araqchi, advirtió que los ataques podrían desencadenar una “lluvia radioactiva” con consecuencias devastadoras para la región del Golfo.

Un conflicto en plena escalada

La guerra, iniciada el pasado 28 de febrero tras ataques de Estados Unidos y Israel que acabaron con la vida del líder supremo iraní Alí Jameneí, ha derivado en una escalada militar con impactos globales.

Irán ha respondido con ataques contra infraestructuras en países aliados de Washington y con el bloqueo casi total del estrecho de Ormuz, una de las arterias energéticas más importantes del mundo.

El ultimátum de Trump marca un nuevo punto crítico en el conflicto, con el riesgo creciente de una confrontación aún más amplia y consecuencias imprevisibles a nivel internacional.

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