Tel Aviv, 31 Mar.- Las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) intensificaron este martes su ofensiva militar en dos frentes simultáneos, con una serie de ataques aéreos masivos contra sistemas de defensa en Teherán y una expansión de sus operaciones terrestres en el sur del Líbano, en una escalada que agrava la guerra regional en curso.
En las últimas 24 horas, la Fuerza Aérea israelí ejecutó más de 230 bombardeos dirigidos contra infraestructuras estratégicas del régimen iraní. Según fuentes militares, los ataques se centraron en sistemas de defensa aérea en la capital iraní, con el objetivo de debilitar la capacidad de respuesta de Irán y facilitar futuras operaciones.
De forma paralela, las operaciones terrestres en el sur del Líbano se intensificaron con avances de la 91ª División israelí. Las FDI aseguraron haber eliminado a decenas de combatientes de Hezbollah en enfrentamientos directos, además de destruir puestos de observación y estructuras utilizadas por el grupo para monitorear movimientos militares.
El ministro de Defensa israelí, Israel Katz, reafirmó que el plan incluye establecer una “zona de amortiguación” permanente al sur del río Litani, con el objetivo de impedir nuevas amenazas contra el norte de Israel. Esta estrategia contempla el control del territorio y la neutralización de infraestructura considerada hostil.
Sin embargo, la ofensiva también ha tenido un costo para Israel. El lunes se registró el incidente más mortífero para sus fuerzas en esta fase del conflicto, con la muerte de cuatro soldados durante operaciones en el sur libanés.
La escalada ocurre en el contexto de una guerra abierta entre Estados Unidos e Irán, que ha incrementado la tensión global. Desde el Pentágono, el secretario de Defensa Pete Hegseth afirmó que la estrategia busca debilitar los activos militares y nucleares iraníes, señalando que “se negociará desde una posición de fuerza”.
El conflicto ha provocado además una creciente crisis humanitaria. Según el ACNUR, más de 200.000 personas han cruzado desde el Líbano hacia Siria durante marzo, en su mayoría desplazados por la intensificación de los combates.
En el plano diplomático, la guerra también genera fricciones entre aliados occidentales. El gobierno de Italia confirmó que mantiene relaciones “sólidas” con Washington, aunque recientemente rechazó el uso de la base de Sigonella para operaciones militares estadounidenses, exigiendo mayor transparencia sobre las misiones.
La evolución del conflicto mantiene en alerta a la comunidad internacional, mientras crece el riesgo de una escalada aún mayor en una de las regiones más sensibles del mundo.








