Teherán, 6 de mayo.- La Guardia Revolucionaria de Irán aseguró este miércoles que garantizará el paso seguro por el estrecho de Ormuz, una de las rutas energéticas más estratégicas del mundo, tras lo que calificó como la neutralización de amenazas externas y la implementación de nuevos protocolos de control.

“Una vez neutralizadas las amenazas del agresor y establecidos los nuevos protocolos, se garantizará un paso seguro”, indicó la Armada del cuerpo militar en un comunicado difundido en redes sociales. Además, agradeció la cooperación de los capitanes y propietarios de buques en el golfo de Omán y el golfo Pérsico por acatar las nuevas regulaciones impuestas por Teherán.

El anuncio se produce pocas horas después de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, suspendiera la operación militar “Proyecto Libertad”, destinada a escoltar buques en la zona, en medio de señales de avance hacia un posible acuerdo con Irán.

Según el medio estadounidense Axios, ambas naciones estarían cerca de alcanzar un entendimiento que podría poner fin a las tensiones actuales y abrir un nuevo proceso de negociaciones, incluyendo el controvertido programa nuclear iraní.

En paralelo, Irán ha creado una nueva entidad denominada Autoridad del Golfo del Estrecho Pérsico (PGSA), encargada de coordinar el tránsito marítimo en la zona. De acuerdo con Press TV, los buques deberán adaptarse a este nuevo marco regulatorio y solicitar permisos antes de cruzar el estrecho.

El control del paso marítimo ha sido un elemento central del conflicto desde que la República Islámica bloqueó el tránsito tras el inicio de las hostilidades el pasado 28 de febrero, en un enfrentamiento que involucró a Estados Unidos e Israel y que impactó directamente en los precios globales del petróleo.

Asimismo, Teherán avanza en la formalización de un sistema de cobro por el tránsito de embarcaciones. Aunque el proyecto de ley aún no ha sido aprobado por el Parlamento, el Banco Central iraní ya confirmó que ha comenzado a recibir pagos de buques que atraviesan el estrecho.

Este nuevo escenario podría marcar un punto de inflexión en la crisis, con implicaciones directas en la seguridad energética mundial y la estabilidad de los mercados internacionales.

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