Abu Dabi, 5 de mayo.- Las defensas aéreas de Emiratos Árabes Unidos fueron activadas nuevamente este martes para interceptar misiles y drones lanzados desde Irán, en el segundo día consecutivo de incidentes que ponen en duda la estabilidad del alto el fuego vigente en la región.

El Ministerio de Defensa emiratí informó que los sistemas antiaéreos respondieron a “misiles balísticos, misiles de crucero y drones” detectados en tiempo real en distintas zonas del país. Según el comunicado oficial, los proyectiles fueron neutralizados en el aire, sin que se reportaran víctimas ni daños materiales de consideración.

Las autoridades explicaron que los fuertes sonidos percibidos por la población correspondían a las intercepciones en curso, en un contexto de máxima tensión. Fuentes de seguridad apuntan a que el ataque pudo haber sido coordinado desde múltiples puntos, replicando tácticas utilizadas en fases anteriores del conflicto.

Este nuevo episodio ocurre apenas 24 horas después de una ofensiva similar, en la que Abu Dabi informó haber interceptado 15 misiles y cuatro drones, dejando tres heridos y obligando a emitir alertas de emergencia para que la población buscara refugio.

Además, Emiratos denunció recientemente un ataque con drones contra un buque vinculado a la petrolera estatal ADNOC mientras transitaba por el estratégico estrecho de Ormuz, una de las rutas clave para el suministro energético mundial.

Aunque Teherán no ha reconocido oficialmente su responsabilidad, versiones desde medios estatales iraníes aseguran que no existían “planes previos” para atacar territorio emiratí, en medio de declaraciones contradictorias.

Desde el inicio del conflicto, Emiratos asegura haber interceptado cientos de misiles y miles de drones, con un saldo acumulado de más de 200 heridos y al menos 13 fallecidos.

La situación se desarrolla en paralelo al despliegue militar de Estados Unidos bajo el denominado “Proyecto Libertad”, destinado a proteger la navegación comercial en el estrecho de Ormuz. Sin embargo, la continuidad de ataques pese a la tregua incrementa el riesgo de una escalada mayor y genera preocupación global por la seguridad energética.

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