Teherán, 2 de mayo de 2026.- El subcomandante del centro de mando del Ejército iraní, Mohammad Jafar Asadi, advirtió este sábado sobre la posibilidad de una nueva escalada militar con Estados Unidos, en un contexto de creciente tensión diplomática y estancamiento en las negociaciones de paz entre ambas potencias.
Asadi aseguró que existe la posibilidad de que el conflicto se reactive, acusando a Washington de no cumplir con los compromisos asumidos en el proceso de diálogo. “Es probable que se reanude el conflicto entre Irán y Estados Unidos, y las pruebas demuestran que Estados Unidos no está comprometido con ninguna promesa ni acuerdo”, afirmó, según medios oficiales iraníes.
Las declaraciones se producen en un momento de fuerte retórica cruzada entre ambos países, tras las observaciones del presidente estadounidense Donald Trump a la última propuesta presentada por Teherán en las negociaciones internacionales.
En paralelo, figuras del entorno político iraní han reforzado el discurso de resistencia. El asesor presidencial Yousef Pezeshkian señaló que el conflicto ha dejado daños económicos significativos, pero también ha fortalecido la posición internacional del país. “Irán se ha visto perjudicado económicamente, pero en términos de credibilidad y posición global se ha beneficiado”, afirmó.
Pezeshkian también advirtió sobre la incertidumbre del escenario actual y llamó a la población a prepararse para distintos desenlaces, incluidos escenarios de mayor confrontación.
Desde Estados Unidos, el presidente Donald Trump reafirmó que su administración no abandonará las negociaciones con Teherán sin un acuerdo definitivo, insistiendo en que el proceso debe concluir con condiciones favorables para Washington.
“Vamos a hacer que esto se haga correctamente”, declaró Trump, al tiempo que acusó al gobierno iraní de no cumplir con los requisitos exigidos en el marco de las conversaciones diplomáticas.
El mandatario estadounidense describió además a Irán como una potencia militar debilitada tras los recientes conflictos, asegurando que sus capacidades estratégicas han sido significativamente reducidas, aunque estas afirmaciones contrastan con el discurso oficial de Teherán, que sostiene haber reforzado su posición regional.
En este contexto, el Departamento del Tesoro de Estados Unidos anunció nuevas sanciones contra entidades financieras iraníes y redes comerciales vinculadas al sector petrolero, acusadas de facilitar la evasión de restricciones internacionales y de sostener los ingresos del régimen mediante estructuras financieras encubiertas.
Las medidas forman parte de una estrategia de presión económica que busca limitar el acceso de Irán a mercados internacionales, mientras las tensiones políticas y militares continúan aumentando en un escenario de alta volatilidad en Oriente Medio.








