Bruselas, 5 mayo.- La Comisión Europea instó este martes al Gobierno de Estados Unidos a comprometerse “de inmediato” con el arancel global del 15 % pactado el año pasado, tras la reciente amenaza del presidente Donald Trump de elevar hasta el 25 % los gravámenes a los vehículos europeos, en un nuevo episodio de tensión comercial entre ambas potencias.
El comisario europeo de Comercio, Maros Sefcovic, trasladó esta exigencia al representante comercial estadounidense, Jamieson Greer, durante una reunión celebrada en París en el marco del encuentro de ministros de Comercio del G7.
Según explicó un portavoz del Ejecutivo comunitario, Bruselas reclama un “retorno inmediato” a los términos acordados en el llamado Acuerdo de Turnberry, suscrito el año pasado entre la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y el presidente estadounidense, Donald Trump.
El encuentro bilateral, que se prolongó durante una hora y media, se produjo pocos días después de que Trump amenazara con imponer un arancel del 25 % a las importaciones de automóviles europeos, acusando a la Unión Europea de retrasar la implementación del acuerdo comercial.
En paralelo, las instituciones europeas se preparan para una reunión clave este miércoles entre la Comisión, el Consejo de la UE y el Parlamento Europeo, destinada a ratificar el pacto. Sin embargo, fuentes comunitarias anticipan que el encuentro podría concluir sin consenso debido a las diferencias sobre las salvaguardas exigidas por la Eurocámara.
Estas salvaguardas buscan permitir la suspensión del acuerdo si Estados Unidos vuelve a amenazar con medidas proteccionistas. Países como Alemania, alineados con la Comisión, se oponen a introducir estas cláusulas, mientras que Francia, España, Finlandia y Luxemburgo respaldan su inclusión.
Desde Bruselas reiteran su compromiso con la implementación del acuerdo, aunque advierten que mantienen “todas las opciones sobre la mesa” en caso de una escalada. Entre ellas figura el uso del instrumento anticoerción, que permitiría imponer contramedidas comerciales a productos estadounidenses por valor de hasta 93.000 millones de euros.
La disputa revive los temores a una nueva guerra comercial transatlántica, en un momento en que las relaciones económicas globales ya enfrentan presiones por conflictos geopolíticos y tensiones en mercados estratégicos.








