Cabo Verde, 4 de mayo de 2026.- Un crucero con cientos de pasajeros y tripulación internacional permanece fondeado frente a las costas de Cabo Verde después de que las autoridades locales le negaran el permiso de entrada ante la detección de un posible brote de hantavirus a bordo, en una medida adoptada por razones de seguridad pública.

Según la información disponible, la embarcación transporta pasajeros de múltiples nacionalidades, con una fuerte presencia de turistas del Reino Unido, Estados Unidos, España, Países Bajos y Alemania, además de otros países europeos y de Asia. En total, se han registrado decenas de viajeros y una tripulación igualmente diversa, con una importante representación de trabajadores procedentes de Filipinas.

La compañía responsable del crucero confirmó además la muerte de tres pasajeros —un matrimonio neerlandés y un ciudadano alemán—, así como la evacuación de un pasajero británico en estado grave y la atención médica a varios tripulantes con síntomas respiratorios. Uno de los afectados permanece ingresado en cuidados intensivos en Sudáfrica, donde fue trasladado para recibir tratamiento especializado.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha sido informada del caso y participa en la coordinación de la respuesta sanitaria junto a autoridades regionales africanas, mientras se llevan a cabo labores de rastreo de contactos para determinar el alcance del posible brote.

Las autoridades de Cabo Verde han señalado que colaboran con organismos internacionales de salud, pero han justificado su decisión de prohibir el desembarco del barco como una medida preventiva para evitar la posible propagación del virus en territorio nacional.

El hantavirus es una enfermedad infecciosa que se transmite principalmente por contacto con excrementos o fluidos de roedores infectados, aunque en raras ocasiones puede propagarse entre personas, especialmente en espacios cerrados. En su forma más grave, puede provocar complicaciones respiratorias severas.

La embarcación se encuentra actualmente evaluando posibles puertos alternativos para realizar nuevas inspecciones médicas, entre ellos enclaves en las Islas Canarias, mientras continúa bajo vigilancia sanitaria internacional y a la espera de una decisión definitiva sobre su destino.

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