Nueva York, 31 mar.- El precio de la gasolina en Estados Unidos superó este martes la barrera de los 4 dólares por galón por primera vez desde 2022, impulsado por la escalada del conflicto entre Washington, Israel e Irán, según datos de AAA.

El promedio nacional alcanzó los 4,02 dólares por galón, más de un dólar por encima de los niveles previos al inicio de la guerra el pasado 28 de febrero. La última vez que los conductores estadounidenses enfrentaron precios similares fue tras la invasión rusa de Ucrania hace casi cuatro años.

El encarecimiento responde al aumento del precio del petróleo crudo, que se ha disparado debido a interrupciones en el suministro y recortes de producción en Oriente Medio. La situación se agrava por el bloqueo del estratégico estrecho de Ormuz, por donde transita cerca del 20% del petróleo mundial.

Impacto global y presión sobre el costo de vida
El alza de los combustibles no se limita a Estados Unidos. En ciudades como París, la gasolina ya alcanza los 2,34 euros por litro, equivalente a más de 10 dólares por galón, reflejando la presión global sobre los mercados energéticos.

En territorio estadounidense, el impacto comienza a trasladarse al resto de la economía. El encarecimiento del combustible eleva los costos de transporte, lo que puede traducirse en aumentos en alimentos, servicios y bienes básicos, afectando directamente el bolsillo de los consumidores.

Según una encuesta reciente, el 45% de los estadounidenses se declara altamente preocupado por poder pagar la gasolina en los próximos meses, lo que añade presión política en un contexto electoral clave.

Diésel y transporte, los más golpeados
El diésel, fundamental para el transporte de mercancías, también registra fuertes subidas, con un promedio de 5,45 dólares por galón, frente a los 3,76 dólares previos al conflicto. Este incremento ya está impactando sectores logísticos y servicios como el correo, que evalúa aplicar recargos temporales.

Medidas de emergencia y dudas sobre su efectividad
Para contener la crisis, la Agencia Internacional de la Energía anunció la liberación de 400 millones de barriles de petróleo de reservas estratégicas. Además, el gobierno de Donald Trump ha flexibilizado sanciones a países como Venezuela y Rusia para aumentar la oferta.

No obstante, los analistas advierten que el alivio podría tardar en llegar, ya que las refinerías operan con contratos previos y el mercado global sigue tensionado por la incertidumbre geopolítica.

Un mercado global interconectado
Aunque Estados Unidos es exportador neto de petróleo, no es inmune a las fluctuaciones internacionales. El crudo es una materia prima global y las refinerías estadounidenses dependen en parte de importaciones específicas, lo que expone al país a los vaivenes del mercado internacional.

Si el conflicto en Oriente Medio se prolonga, los expertos anticipan que los precios podrían seguir subiendo, aumentando el riesgo de una mayor presión inflacionaria y desaceleración económica.

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