OTTAWA, 26 mar.- Canadá alcanzó por primera vez desde finales de la Guerra Fría el objetivo de gasto en defensa del 2% del PIB establecido por la OTAN, según el informe anual publicado por la organización.

El hito, considerado de gran peso político y simbólico, se logró tras una inyección adicional de 9.300 millones de dólares en el presupuesto de defensa, elevando el gasto total a más de 61.000 millones de dólares.

Un cumplimiento ajustado y con presión internacional

A pesar del aumento, el informe revela que Canadá apenas superó el umbral, situándose en el tercio inferior de los países miembros en términos de gasto relativo, junto a España, Bélgica, Albania y Portugal.

En contraste, países como Polonia (4,3%), Lituania, Letonia y Estonia lideran el ranking de inversión militar.

El cumplimiento de esta meta fue una promesa del primer ministro Mark Carney, en medio de la presión constante de aliados como Estados Unidos, cuyo presidente Donald Trump llegó a advertir que no protegería a los países que no alcanzaran el objetivo.

Un giro político en la estrategia de defensa

Este avance marca un cambio significativo respecto a la postura del ex primer ministro Justin Trudeau, quien años atrás había minimizado la importancia del objetivo del 2%.

Expertos señalan que ahora existe un consenso político amplio en Canadá sobre la necesidad de aumentar el gasto militar, impulsado por el deterioro del entorno global de seguridad.

Inversiones y reorganización institucional

El logro se consiguió mediante una combinación de medidas, entre ellas:

  • Reorganización de agencias federales, incluyendo la integración de la Guardia Costera en el cómputo de defensa.
  • Aumentos salariales para las fuerzas armadas.
  • Inversiones en infraestructura y modernización militar.

En el último mes, el gobierno ha anunciado más de 42.000 millones de dólares en nuevos proyectos de defensa, incluyendo modernización de equipamiento y desarrollo de infraestructura en el Ártico.

Un objetivo que seguirá aumentando

El cumplimiento llega en un momento en que los líderes de la OTAN ya han acordado elevar el objetivo hasta el 5% del PIB en la próxima década, reflejando una creciente militarización en respuesta a amenazas globales.

Históricamente, el umbral del 2% fue más una recomendación que una obligación desde su creación en 2002, pero cobró relevancia tras la anexión de Crimea por parte de Rusia en 2014.

Ahora, con este nuevo nivel de inversión, Canadá se posiciona en una nueva etapa de su política de defensa, marcada por mayor gasto, presión internacional y un entorno geopolítico cada vez más tenso.

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