Ottawa, 23 de marzo de 2026.- La Agencia de Servicios Fronterizos de Canadá (ASFC) enfrenta una creciente presión política y pública tras múltiples denuncias de acoso sexual, encubrimiento de casos y un ambiente laboral tóxico, lo que ha llevado al comité de seguridad pública de la Cámara de los Comunes a anunciar una investigación formal esta primavera.
El proceso parlamentario buscará examinar la “discriminación sistémica y la cultura organizacional” dentro de la agencia, que en los últimos meses ha sido señalada por empleados actuales y antiguos por fallas graves en el manejo de denuncias internas.
Una investigación reciente de CBC News reveló testimonios de trabajadoras que aseguran haber sido víctimas de comentarios degradantes y conductas de carácter sexual, en muchos casos provenientes de superiores jerárquicos o colegas con mayor experiencia.
La diputada conservadora Rhonda Kirkland, integrante del comité, denunció que la agencia podría estar priorizando el encubrimiento de estos casos. “La ASFC es discriminatoria y tóxica para todos, pero parece ser desproporcionadamente perjudicial para las mujeres”, afirmó.
Desde la dirección de la agencia, su presidenta Erin O’Gorman reconoció en comunicaciones internas que muchos empleados no se sienten seguros al presentar denuncias, admitiendo que aún queda “mucho trabajo por hacer” para garantizar un entorno laboral adecuado.
Por su parte, la vicepresidenta Christine Durocher aseguró que se están implementando cambios para fomentar una cultura donde los trabajadores puedan hablar “sin temor a represalias”.
En paralelo, ha surgido una red de apoyo denominada Nova Alliance, impulsada por empleados y exempleados, para asistir a denunciantes en la navegación de los complejos procesos internos. Su fundadora, Danielle Getzie, destacó que cada vez más mujeres están compartiendo experiencias similares: “Se están dando cuenta de que no están solas”.
El sindicato que representa a los agentes fronterizos también ha cuestionado la gestión de estos casos. Su presidente, Mark Weber, afirmó que los informes oficiales solo reflejan “una fracción” de las denuncias reales y criticó que, en algunos casos, las sanciones se limiten a capacitaciones en lugar de medidas disciplinarias más severas.
Entre los ejemplos más polémicos, se mencionan conductas reiteradas inapropiadas por parte de mandos intermedios que no derivaron en despidos, lo que, según el sindicato, desalienta a las víctimas a presentar quejas formales.
Ante la presión creciente, la ASFC ha iniciado un proceso interno de diagnóstico junto a representantes sindicales para identificar los principales problemas en su plantilla de más de 18.000 empleados, además de impulsar planes de contratación de nuevos agentes y medidas para reforzar la diversidad y la seguridad laboral.
Mientras tanto, el ministro de Seguridad Pública, Gary Anandasangaree, ya ha sido informado de la situación, en medio de crecientes llamados a implementar reformas estructurales en una de las agencias clave para la seguridad nacional de Canadá.








