Toronto, 18 Mar — Mientras uno de cada 10 habitantes de Toronto recurre actualmente a los bancos de alimentos, la ciudad analiza abrir sus propias tiendas de comestibles sin fines de lucro para ofrecer precios más bajos que los de las grandes cadenas.

La iniciativa fue propuesta por el concejal del distrito Humber River-Black Creek, Anthony Perruzza, y busca establecer tiendas piloto en cuatro sectores de la ciudad: Etobicoke-York, North York, Toronto-East York y Scarborough. El objetivo es hacer que los alimentos sean más accesibles y asequibles, especialmente para quienes viven en desiertos alimentarios o tienen bajos ingresos.

«Dondequiera que voy, la gente se queja del costo de la vida y de los alimentos. Mientras tanto, las grandes cadenas obtienen enormes ganancias», afirmó Perruzza.

Entre marzo de 2024 y abril de 2025, las visitas a los bancos de alimentos en Toronto alcanzaron 4,1 millones, lo que significa que, en promedio, uno de cada 10 habitantes depende regularmente de estos servicios. Aunque el número de usuarios se ha estabilizado, las visitas por persona han aumentado.

Retos y dudas sobre la viabilidad

Expertos y actores locales expresan dudas sobre la capacidad de la ciudad para mantener precios más bajos que los supermercados privados. Problemas logísticos, de cadena de suministro e infraestructura podrían encarecer rápidamente el proyecto. Además, se señala que la inseguridad alimentaria en Toronto está más ligada a la accesibilidad económica que a la proximidad de las tiendas.

Según las estimaciones, incluso si se redujeran los precios, la diferencia sería limitada: alrededor de 12 dólares al mes por hogar. Por ello, algunos especialistas sugieren que la ciudad invierta en programas y organizaciones existentes con experiencia en el tema.

Potencial y beneficios sociales

Otros expertos destacan que, a pesar de los desafíos, la propuesta tiene potencial. «No es difícil implementar este tipo de iniciativa, y los beneficios no son solo monetarios. Permite acceso a alimentos asequibles sin el estigma de los bancos de alimentos», señala Simon Tremblay-Pepin, profesor de innovación social.

Si se aprueba, las tiendas seguirían un modelo sin fines de lucro, con exoneraciones fiscales y reducción de costos operativos para ofrecer precios más accesibles. Perruzza también contempla que estas tiendas sean administradas directamente por el concejo municipal, aunque no hay decisiones finales al respecto.

La moción será estudiada en la próxima reunión del concejo municipal, prevista para el 25 de marzo.

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