Teherán, 17 Marzo.- Israel anunció la muerte de Ali Larijani, jefe del Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán y considerado uno de los hombres más poderosos del régimen tras la muerte de Ali Khamenei, en un ataque aéreo nocturno sobre la capital iraní.

La operación, confirmada por el ministro de Defensa israelí, Israel Katz, también acabó con la vida de Gholamreza Soleimani, comandante de la fuerza paramilitar Basij, señalada por su papel en la represión de protestas internas.

Según las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI), el ataque fue ejecutado con base en inteligencia militar precisa y tuvo como objetivo directo a la cúpula de seguridad iraní en el corazón de Teherán, en una de las acciones más contundentes contra el régimen en los últimos años.

Larijani, de 67 años, era considerado el principal arquitecto de la política de seguridad y represión en Irán, especialmente tras asumir mayor protagonismo luego de la muerte de Khamenei. Diversos informes lo vinculan con la represión de protestas recientes que dejaron miles de civiles muertos, lo que derivó en sanciones internacionales en su contra.

Con una trayectoria de más de cuatro décadas en el poder, Larijani ocupó cargos clave dentro del sistema político iraní, incluyendo oficial de los Guardias de la Revolución, ministro de Cultura, jefe de la radiodifusión estatal y presidente del Parlamento durante tres mandatos consecutivos entre 2008 y 2020.

Además de su perfil político, también destacaba como figura intelectual dentro del régimen, con formación en matemáticas, informática y filosofía, y una activa participación académica en la Universidad de Teherán. Sin embargo, su legado quedó marcado por el fortalecimiento del aparato de propaganda estatal y la persecución de opositores.

Por su parte, las autoridades israelíes acusaron a las fuerzas Basij de haber ejecutado “operaciones represivas clave” contra manifestantes, incluyendo arrestos masivos y uso de violencia extrema durante protestas civiles.

La ofensiva se produce en medio de una creciente escalada militar en Medio Oriente, con ataques simultáneos en distintos puntos estratégicos y un aumento de la tensión entre Israel e Irán.

En los días previos a su muerte, Larijani había intensificado su actividad pública, incluyendo mensajes dirigidos a la audiencia internacional en los que criticaba al presidente estadounidense Donald Trump, acusándolo de priorizar los intereses de Israel.

La eliminación de Larijani representa un duro golpe para la estructura de poder iraní, aunque analistas advierten que el impacto real dependerá de la capacidad del régimen para reorganizar su liderazgo en un contexto de alta presión interna y externa.

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