Madrid, 4 de marzo de 2026.– El presidente del Gobierno de España, Pedro Sánchez, volvió a criticar este miércoles las acciones militares de Estados Unidos e Israel en Irán y se mantuvo firme frente a las amenazas comerciales lanzadas desde Washington, advirtiendo que la escalada en Oriente Medio equivale a “jugar a la ruleta rusa” con millones de vidas.

“No vamos a ser cómplices de algo que es malo para el mundo y que también es contrario a nuestros valores e intereses, simplemente por el miedo a las represalias de alguno”, afirmó en un discurso televisado.

Las declaraciones llegan un día después de que el presidente estadounidense, Donald Trump, amenazara con poner fin al comercio con España tras la negativa de Madrid a autorizar el uso de bases militares conjuntas para operaciones contra Irán.


“No a la guerra”

Sánchez, considerado uno de los principales líderes progresistas de Europa, calificó los ataques como una intervención “injustificable” y “peligrosa”, y resumió la postura de su gobierno en cuatro palabras: “No a la guerra”.

El mandatario español expresó además su preocupación por el riesgo de que el conflicto derive en un nuevo atolladero militar en Oriente Medio, evocando las experiencias de Irak y Afganistán.

Desde Washington, el secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, afirmó en una entrevista con CNBC que un eventual embargo comercial contra España “sería un esfuerzo combinado”, aunque no ofreció detalles concretos. Según Bessent, la negativa española a permitir el uso de bases como Rota y Morón “puso en riesgo vidas estadounidenses”.

Trump incluso sugirió que Estados Unidos podría utilizar dichas instalaciones “si quisiera”, pese a que permanecen bajo mando español.


El papel de la Unión Europea

No está claro cómo Washington podría cortar el comercio con España de manera unilateral, dado que el país forma parte de la Unión Europea, que negocia acuerdos comerciales en nombre de sus 27 Estados miembros.

La Comisión Europea expresó “plena solidaridad” con España y aseguró que está preparada para actuar si fuera necesario para proteger los intereses comunitarios. El portavoz del Ejecutivo europeo, Olof Gill, subrayó que la política comercial común permite responder ante cualquier medida que afecte a un Estado miembro.


Impacto económico limitado

Según el Banco de España, el comercio bilateral entre España y Estados Unidos representa el 4,4% del PIB español, una exposición menor que el promedio del 10,1% de la Unión Europea en su conjunto.

Las exportaciones españolas de bienes hacia Estados Unidos equivalen aproximadamente al 1% del PIB —unos 16.000 millones de euros— y sitúan al país norteamericano como el sexto mercado para los productos españoles. Entre las principales exportaciones figuran productos farmacéuticos, aceite de oliva, gas refinado y transformadores eléctricos.

El ministro de Economía, Carlos Cuerpo, aseguró que no ha habido contactos directos con Washington tras las declaraciones de Trump y pidió transmitir “un mensaje de tranquilidad”, señalando que más allá de las palabras no hay medidas concretas sobre la mesa.

Las principales organizaciones empresariales españolas, CEOE, CEPYME y ATA, calificaron a Estados Unidos como un “socio fundamental” y confiaron en que las relaciones comerciales no se vean afectadas.


Tensiones acumuladas

La crisis actual se suma a una relación ya tensa entre Madrid y Washington. Sánchez fue crítico con la guerra de Israel en Gaza y también discrepó con Trump respecto al objetivo de la OTAN de elevar el gasto en defensa al 5% del PIB. España defendió que puede cumplir sus compromisos destinando el 2,1% de su producto interno bruto, postura que también generó amenazas arancelarias por parte del mandatario estadounidense.

Con el conflicto en Irán como telón de fondo, el pulso diplomático y comercial entre ambos gobiernos abre un nuevo capítulo de incertidumbre en las relaciones transatlánticas.

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