Ottawa, 4 de marzo de 2026.– Expertos advierten que Canadá podría estar acercándose a una situación inédita: un crecimiento poblacional sostenido únicamente por la inmigración, tras años de estancamiento en la tasa de natalidad y crecimiento natural de la población.

Según el último Plan de Niveles de Inmigración del gobierno federal y datos de Statistics Canada, el crecimiento poblacional natural en Canadá ha caído a mínimos históricos. En 2024, el aumento de la población fue de 816.000 personas gracias a inmigrantes temporales y permanentes, mientras que el crecimiento natural apenas sumó unas 34.000 personas.

Dan Hiebert, profesor de geografía en la Universidad de Columbia Británica, advirtió que “para 2029 o 2030, todo el crecimiento poblacional estará relacionado con la inmigración, aproximadamente al 100 %”, lo que representaría un escenario sin precedentes históricos para el país.


Impacto en el mercado inmobiliario

El crecimiento de la población tras la pandemia, impulsado en su mayoría por la inmigración, provocó un aumento sostenido de la demanda de vivienda, afectando los precios y la asequibilidad. Sin embargo, el flujo de recién llegados comenzó a desacelerarse, lo que podría aliviar parcialmente la presión sobre los precios de alquiler.

Rachel Battaglia, economista del Royal Bank of Canada, señaló que esta desaceleración implica un efecto doble: menor demanda puede reducir los precios, pero también disminuye el incentivo para construir nuevas viviendas. Aun así, la asequibilidad sigue siendo un desafío, especialmente en mercados como Toronto, donde se concentran gran parte de los inmigrantes jóvenes.


Desafíos demográficos y laborales

La edad media en Canadá, que descendió tras la llegada de jóvenes inmigrantes, comenzó a aumentar nuevamente en 2025, reflejando la reducción de la población residente no permanente. Battaglia indicó que “ya no podemos depender de los nuevos trabajadores para afrontar los desafíos del mercado laboral con la fuerza que lo hacíamos antes”, y enfatizó la necesidad de mejorar la participación laboral y la productividad interna.

Hiebert agregó que la combinación de baja natalidad y mayor longevidad está elevando la tasa de dependencia de la tercera edad (OADR), que actualmente es de 29,5 jubilados por cada 100 personas en edad laboral. Proyecciones a medio plazo sugieren que esta cifra podría acercarse a 50 por cada 100 trabajadores dentro de 50 años, lo que representaría un desafío importante para la sostenibilidad económica y fiscal del país.


Planificación a largo plazo

Expertos coinciden en que Canadá necesita repensar su estrategia migratoria a largo plazo. La inmigración seguirá siendo el principal motor del crecimiento poblacional, pero será esencial adoptar políticas que integren a la población residente y fortalezcan la productividad, así como planificar la infraestructura social y laboral necesaria para un país que envejece rápidamente.

“Estamos corriendo hacia el futuro sin pensar hacia dónde vamos. Solo conocemos esta pequeña etapa del camino”, concluyó Hiebert, enfatizando la necesidad de una planificación más allá del horizonte inmediato del Plan de Niveles de Inmigración.

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