Guadalajara (México), 3 de marzo de 2026.- En un ataúd dorado, con música regional mexicana y un enorme despliegue de seguridad, Nemesio Oseguera Cervantes, alias El Mencho, líder del Cartel Jalisco Nueva Generación (CJNG), fue enterrado este lunes en el cementerio Recinto de La Paz, en Zapopan, a unos 23 kilómetros del lugar donde se realizó el velorio.
La carroza fúnebre, escoltada por vehículos militares y civiles, llegó al cementerio al mediodía, acompañada de una banda que interpretó canciones tradicionales como “El muchacho alegre”. Tres grúas transportaron los decenas de arreglos florales que ingresaron al recinto, incluyendo uno con las siglas “CJNG” y otro con rosas rojas en forma de gallo, haciendo alusión al apodo del capo como “El señor de los gallos”.
Control militar y tensión en Guadalajara
Desde que los familiares reclamaron el cuerpo en la Fiscalía General de la República en Ciudad de México el sábado pasado, se desplegó un amplio operativo militar y policial en Guadalajara y sus alrededores, integrado por el Ejército Mexicano, la Guardia Nacional y la policía estatal. La entrada y salida de personas en la funeraria estuvo estrictamente controlada, y un vehículo militar permaneció durante todo el traslado al cementerio.
La presencia de los elementos de seguridad y el secretismo en torno a los restos de El Mencho generaron tensión y temor entre los habitantes de Guadalajara, una ciudad que será sede del Mundial de Fútbol 2026 en apenas 100 días.
Violencia tras la muerte de El Mencho
El operativo militar que terminó con la vida de El Mencho se realizó en Tapalpa, a 130 kilómetros al sur de Guadalajara, y desató una ola de violencia en varias partes del país, incluyendo bloqueos viales, incendios de negocios, cancelación de vuelos y ataques a fuerzas de seguridad.
Según informes oficiales, 25 miembros de la Guardia Nacional y más de 30 integrantes del CJNG murieron en los enfrentamientos, la mayoría en el estado de Jalisco. El gobernador estatal, Pablo Lemuns, decretó durante dos días el “Código Rojo” tras la violenta reacción del cártel por la muerte de su líder.
El entierro de El Mencho marca el fin de un capítulo violento en la historia reciente de México, mientras las autoridades mantienen máxima alerta ante posibles represalias del crimen organizado en la región.








