Iran prueba el misil naval ‘Sayyad-3G’ en el Estrecho de Ormuz en medio de tensiones con EE.UU.

EEUU Y CANADA

Teherán, 21 de febrero de 2026.- El régimen de Irán ensayó un nuevo misil naval de defensa aérea de largo alcance, denominado ‘Sayyad-3G’, durante ejercicios de la Armada de la Guardia Revolucionaria Islámica en el estratégico Estrecho de Ormuz, en un contexto de crecientes tensiones con Estados Unidos.

Según informó la agencia iraní Mehr, el proyectil fue lanzado desde el buque de guerra “Shahid Sayyad Shirazi” en el marco de las maniobras navales denominadas “Control Inteligente del Estrecho de Ormuz”, realizadas el lunes y martes en esa zona clave para el comercio energético mundial.

Alcance de 150 kilómetros y cobertura de 360 grados

De acuerdo con autoridades iraníes, el Sayyad-3G tiene un alcance de hasta 150 kilómetros y puede establecer un “perímetro defensivo” aéreo alrededor del buque que lo opera. Teherán asegura que el sistema es capaz de interceptar cazas, drones de gran altitud, aeronaves de patrulla marítima, aviones de apoyo y determinados misiles de crucero.

El sistema emplea lanzadores verticales (VLS), lo que, según los medios estatales, permite cobertura de 360 grados sin necesidad de reorientar el armamento, reduce el tiempo de reacción y facilita disparos consecutivos frente a ataques múltiples.

Las maniobras se desarrollaron en el Estrecho de Ormuz, punto estratégico por el que transita una parte sustancial del petróleo mundial, y donde cualquier escalada militar podría tener impacto global.

Presión de Washington y negociaciones nucleares

La prueba del misil coincide con un momento delicado en las relaciones entre Teherán y Estados Unidos. El presidente estadounidense, Donald Trump, advirtió recientemente que evalúa posibles ataques limitados contra Irán para presionarlo a cerrar un nuevo acuerdo nuclear que, según Washington, debe incluir restricciones al programa de misiles balísticos iraní, una condición que la República Islámica rechaza.

Trump fijó un plazo de entre 10 y 15 días para alcanzar un pacto, tras rondas de negociaciones indirectas mediadas por Omán y celebradas en Mascate y Ginebra los días 6 y 17 de febrero.

En la última ronda, Teherán afirmó haber alcanzado consensos sobre “principios rectores” de un posible acuerdo, mientras que Washington reconoció avances, aunque sostuvo que Irán aún no acepta ciertas “líneas rojas” planteadas por la Casa Blanca.

El ministro de Exteriores iraní, Abbas Araqchi, declaró que en los próximos días presentará un borrador de entendimiento, pero advirtió que si Estados Unidos recurre “al lenguaje de la fuerza”, Irán responderá de la misma manera.

En paralelo, medios estadounidenses han informado sobre un amplio despliegue militar de Washington en Oriente Medio, el mayor desde la invasión de Irak en 2003, lo que incrementa la incertidumbre en una región ya marcada por múltiples focos de inestabilidad.

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