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Barranquilla vive un carnaval de contrastes entre la Reina del Club y la Reina Popular

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Barranquilla, 16 feb.- El carnaval de Barranquilla, una de las fiestas más emblemáticas de Colombia y Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, refleja las desigualdades sociales de la ciudad al coexistir dos reinados: la Reina del Carnaval, vinculada históricamente a la élite y clubes privados, y la Reina Popular, elegida entre barrios populares para representar a la comunidad.

Según el investigador Edgar Rey Sinning, de la Universidad Simón Bolívar, la elección de la Reina del Carnaval, vigente desde 1918, ha servido tradicionalmente como vehículo de prestigio y rédito político. No fue hasta la década de 1940 que, tras presión de sindicatos obreros, se creó el reinado popular. Desde entonces, ambos reinados coexisten mostrando dos Barranquillas: una elitista y otra barrial.

El director del Carnaval, Juan José Jaramillo, defendió la coexistencia de los reinados, destacando que todos los sectores económicos participan del evento y que las Reinas Populares también se integran a la corte de la Reina del Carnaval, representando a sus barrios y adquiriendo visibilidad cultural y mediática.

La Reina del Carnaval 2026 es Michelle Char Fernández, de 23 años, familiar del alcalde Alejandro Char y perteneciente a la influyente familia Char, conocida por su presencia política y empresarial en la ciudad. Según la periodista Andrea Jiménez, la selección de Michelle refleja un patrón histórico de reproducción de poder dentro de la élite barranquillera, aunque su carisma y talento la conectan con el público.

El reinado popular, en cambio, se realiza mediante concurso y jurado, con 36 participantes de barrios populares compitiendo por la corona, garantizando que al menos una representante del pueblo tenga visibilidad y participación en la fiesta.

El sociólogo Jair Vega subraya que el carnaval sigue siendo un espacio de debate político y representación territorial estratificada, donde la inclusión se ve limitada por los recursos económicos y sociales de los participantes. Aun así, advierte que la fiesta mantiene un carácter festivo y de convivencia, donde “quien lo vive es quien lo goza”.

El carnaval de Barranquilla, que en 2025 alcanzó un récord de casi 800.000 visitantes y contó con la participación de Shakira, sigue consolidándose como un evento cultural y social donde convergen tradición, espectáculo y contraste socioeconómico.

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