Berlín, 5 ene.- El jefe del Servicio de Seguridad de Ucrania (SBU), Vasil Maliuk, anunció este lunes su dimisión en el marco de un proceso de reestructuración de cargos clave del Gobierno y de las fuerzas de seguridad ucranianas, tras rumores sobre una posible destitución.
«Seguiré dentro del sistema del SBU para implementar operaciones especiales asimétricas punteras a nivel mundial, que seguirán causando el máximo daño al enemigo», declaró Maliuk en un mensaje difundido en Telegram por la agencia de seguridad nacional.
El jefe saliente agregó: «Estoy convencido de que un servicio especial fuerte y moderno es la clave de la seguridad de nuestro Estado. Los cambios que el presidente Volodímir Zelenski está implementando en el sector de la Defensa tienen este objetivo y le doy las gracias».
A través de un decreto, Zelenski nombró como jefe interino del SBU a Yevheni Jmara, que hasta ahora presidía la rama conocida como Centro de Operaciones Espaciales ‘A’. Según la agencia Interfax Ucrania, el presidente había propuesto anteriormente que Maliuk se centrase en operaciones de combate desde dentro de la estructura de los servicios especiales, dejando libre el puesto en el marco de la renovación institucional.
En los últimos días, la posible destitución de Maliuk generó una inusual oposición pública por parte de mandos militares del país. Entre ellos, Mijailo Drapatí, comandante de las Fuerzas Conjuntas del Ejército; Robert Brovdi, jefe de las fuerzas de drones; y Denis Prokopenko, comandante del Cuerpo Azov de la Guardia Nacional, emitieron declaraciones en apoyo a Maliuk, destacando los logros de su agencia y advirtiendo que su salida podría afectar la defensa en un momento crítico.
A Maliuk se le atribuye la supervisión de operaciones de alto impacto, como los ataques con drones marítimos que dañaron la Flota del Mar Negro rusa y la operación ‘Spiderweb’ de junio, que destruyó decenas de aviones estratégicos en bases rusas situadas a más de 4.000 km dentro del territorio enemigo.
Recientemente, Zelenski también nombró a Kirilo Budánov, hasta entonces responsable de la inteligencia militar ucraniana (GUR), como jefe de la oficina presidencial, un puesto clave que ocupó hasta noviembre Andrí Yermak, mano derecha del presidente, quien dimitió tras un escándalo de corrupción.








