Madrid, 31 dic.- El presidente de Vox, Santiago Abascal, ha lanzado un duro alegato contra el Gobierno de Pedro Sánchez, sus políticas de inmigración y vivienda, y también contra los gobiernos autonómicos del Partido Popular a los que Vox brindó un apoyo inicial, reconociendo abiertamente que el balance de esa colaboración ha sido insatisfactorio al no haberse producido “los cambios que esas regiones necesitan”.

En un mensaje en vídeo difundido con motivo de fin de año a través de su cuenta oficial en X, Abascal expresó su deseo de poder despedir al término de 2025 “a toda una época de la política española que ha conducido a nuestra nación a una degeneración acelerada, constante, casi programada”. El líder de Vox describió el momento actual como un punto de inflexión histórico para España y cuestionó duramente el rumbo político seguido en los últimos años.

Tras una breve referencia a lo que calificó como “las fechorías, abusos y miserias que hemos padecido bajo este gobierno”, Abascal puso el foco en la decisión de Vox de abandonar su apoyo a seis ejecutivos autonómicos del PP, al constatar —según afirmó— que sus dirigentes “no se han dado cuenta de que el momento histórico exige soluciones históricas”. En ese contexto, defendió que Vox optó por pasar a la oposición “al bipartidismo del consenso” para reclamar a los ciudadanos “más fuerza en las urnas” que permita que “se escuche el disenso de cada vez más españoles”.

El dirigente recordó como ejemplo los resultados electorales de Vox en Extremadura, donde el partido dobló su apoyo electoral en las últimas elecciones autonómicas, pese a que la presidencia recayó finalmente en el PP. A su juicio, ese crecimiento refleja un cambio de tendencia en la sociedad española y una creciente desafección hacia los partidos tradicionales.

Bajo el lema de que “España necesita una reforma profunda”, Abascal sostuvo que existe una convicción cada vez más extendida de que “las viejas fórmulas de los partidos corruptos ya se han agotado”. En su discurso, abogó por una “desregulación radical”, la “recuperación de las libertades básicas” y la apertura de un “debate abierto y sin censuras” sobre las nuevas realidades que afectan tanto a España como al resto del mundo.

El presidente de Vox contrapuso la situación española con la de “otras naciones amigas y hermanas” que, según dijo, ya han iniciado un nuevo rumbo político y económico, mientras España continúa “atrapada en la corrupción estructural del PSOE y del PP”. A ambos partidos los responsabilizó de haber convertido la política nacional “en un barrizal de mentiras, de taifas, miseria moral y luchas de poder absurdas”, acusándolos de compartir “la política del desastre, la economía de la ruina, la complicidad con el egoísmo separatista y la agenda globalista”.

Uno de los ejes centrales del mensaje fue la inmigración ilegal, que Abascal calificó de “masiva y descontrolada” y que, en su opinión, se ha transformado en “una auténtica invasión” cuyas consecuencias ya se dejan sentir en numerosos pueblos y ciudades del país. Según afirmó, “alentar la llegada de millones de personas, como ha hecho el bipartidismo, no solo ha comprometido gravemente nuestra seguridad, especialmente la de las mujeres, sino que ha puesto al borde del colapso los servicios públicos”, con especial mención a la Sanidad y los servicios sociales.

El líder de Vox vinculó también la inmigración con los “salarios de miseria” y con la dificultad de acceso a la vivienda, tanto para jóvenes como para personas de mayor edad. “Esta invasión amenaza nuestra identidad”, subrayó, añadiendo que mientras esta se ve menospreciada “crece y se expande una ideología totalitaria disfrazada de religión: el islamismo”.

Abascal amplió sus críticas al ámbito económico y productivo, denunciando el trato que reciben “nuestro campo, nuestra industria y nuestras pequeñas y medianas empresas”, que, según dijo, están siendo “asfixiadas por burocracias totalitarias que nacen en Bruselas”.

Para cerrar su mensaje, el presidente de Vox hizo un llamamiento a recuperar “el debate serio y profundo” sobre el futuro del país. “Si lo hacemos con honradez y con decencia —concluyó— llegaremos a conclusiones y acuerdos beneficiosos para todos”, insistiendo en que España se encuentra ante una encrucijada que exige decisiones de calado y un cambio radical en la forma de hacer política.

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