Teherán, 27 dic.- El régimen de Irán aseguró que se encuentra en “guerra total” contra Estados Unidos, Israel y Europa, al calificar el actual escenario geopolítico como más complejo y peligroso que la guerra con Irak (1980-1988). El presidente iraní, Masoud Pezeshkian, afirmó que las potencias occidentales buscan “doblegar” a la República Islámica mediante acciones militares, sanciones económicas y presión diplomática sostenida.
La tensión se disparó tras una guerra de 12 días, iniciada por un ataque israelí sin precedentes contra instalaciones militares y nucleares iraníes. Posteriormente, Estados Unidos se sumó a la ofensiva con el bombardeo de tres instalaciones nucleares, lo que provocó la suspensión de las negociaciones nucleares que se desarrollaban desde abril. En paralelo, la administración de Donald Trump reactivó la política de “máxima presión”, imponiendo nuevas sanciones y medidas destinadas a reducir los ingresos petroleros de Irán.
La presión internacional aumentó cuando Francia, Reino Unido y Alemania respaldaron en septiembre la reimposición de sanciones de la ONU contra Teherán, en respuesta a los avances de su programa nuclear, una decisión que profundizó el enfrentamiento entre Irán y las potencias occidentales.
Desde Teherán, el portavoz del Ministerio de Exteriores, Esmaeil Baqaei, ratificó que el arsenal balístico iraní queda excluido de cualquier negociación futura, al considerar que su desarrollo responde exclusivamente a necesidades defensivas y de disuasión. Según la agencia Mehr, Baqaei subrayó que las Fuerzas Armadas iraníes están preparadas para responder a cualquier amenaza externa y rechazó los reiterados llamados de Estados Unidos y Europa para incorporar el tema de los misiles en las conversaciones nucleares.
Israel, por su parte, endureció su discurso. El primer ministro Benjamín Netanyahu advirtió que cualquier acción desde Teherán recibirá “una respuesta muy severa”. Durante una cumbre con los líderes de Grecia y Chipre, el mandatario israelí destacó la vigilancia constante sobre los ejercicios militares iraníes y la relevancia de la cooperación defensiva en el Mediterráneo oriental. Netanyahu también lanzó un mensaje dirigido a Turquía, señalando que quienes aspiren a restaurar antiguos imperios o expandir su influencia regional encontrarán resistencia.
El conflicto nuclear volvió al primer plano tras la ofensiva israelí de junio contra instalaciones atómicas iraníes. Baqaei respondió a las demandas del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) y cuestionó si las interrupciones en el monitoreo se debieron a acciones hostiles de Israel y Estados Unidos. El 20 de noviembre, el Ejecutivo iraní declaró “oficialmente finalizado” el acuerdo provisional firmado en septiembre con el OIEA en Egipto, después de que la Junta de Gobernadores exigiera información inmediata sobre el uranio enriquecido y los daños en los sitios atacados.
El director general del OIEA, Rafael Grossi, solicitó autorización para inspeccionar las instalaciones afectadas y advirtió que restringir aún más la cooperación no contribuiría a la transparencia internacional. Sin embargo, el respaldo del E3 (Reino Unido, Francia y Alemania) a la resolución del organismo consolidó la postura iraní de limitar el acceso internacional, generando creciente preocupación global.
La ruptura del acuerdo con el OIEA, el endurecimiento de las sanciones y la escalada regional han reavivado el debate internacional sobre el programa nuclear iraní, mientras Estados Unidos e Israel insisten en impedir que Teherán desarrolle un arma atómica, en un contexto que acerca peligrosamente a la región a una nueva fase de confrontación abierta.



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