Bogotá, 23 dic.- El gobierno de Colombia anunció este lunes que utilizará drones de alta tecnología para reanudar la fumigación de cultivos de coca a partir del jueves, en un esfuerzo por enfrentar los niveles récord de producción de cocaína y responder a las crecientes tensiones con Estados Unidos.
El ministro de Justicia, Andrés Idárraga, explicó que los drones se desplegarán en zonas donde bandas criminales y grupos rebeldes obligan a los campesinos a cultivar coca, principal materia prima de la cocaína. Esta estrategia busca proteger a los soldados que participan en la erradicación y minimizar los riesgos ambientales que generaba la fumigación aérea tradicional, prohibida desde 2015 tras la clasificación del glifosato como posible carcinógeno por la OMS.
Tras la suspensión de la fumigación aérea, Colombia había intensificado la erradicación manual, pero la expansión de los cultivos continuó, especialmente en áreas remotas defendidas por narcotraficantes y grupos armados, algunas de ellas con minas terrestres. Según la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito, en 2024 se cultivaron hasta 261.000 hectáreas de coca, casi el doble que en 2016.
Los drones, que volarán a no más de 1,5 metros de altura, permitirán fumigar un hectárea de coca en 30 minutos, evitando el impacto sobre cultivos legales y fuentes de agua. Idárraga calificó esta técnica como eficiente y controlada, y aseguró que mitiga los riesgos ambientales.
La idea de emplear drones fue inicialmente propuesta en 2018 por el gobierno del expresidente Iván Duque, pero los planes se retrasaron por falta de consenso. El gobierno del presidente Gustavo Petro había desestimado primero la fumigación aérea para no afectar a campesinos empobrecidos, pero este año endureció su política ante la negativa de algunos grupos rebeldes a firmar acuerdos de paz y el aumento de ataques en varias ciudades.
Estados Unidos ha criticado históricamente la suspensión de fumigaciones aéreas. Bajo la administración de Trump, Colombia fue incluida en septiembre en una lista de países que no cooperan en la lucha antidrogas por primera vez en casi 30 años, lo que puso en riesgo millones de dólares en cooperación militar y económica. Washington también impuso sanciones a Petro y amenazó con ataques terrestres contra narcotraficantes en territorio colombiano.
El presidente Petro ha negado estas acusaciones y sostiene que las fuerzas de seguridad colombianas interceptan récords históricos de envíos de cocaína, pese al aumento simultáneo de la producción.




