Cali, 17 Agosto.- Una semana después del terremoto de magnitud 7,4 que sacudió Colombia, Cali continúa atrapada entre el rescate, el duelo y la incertidumbre. En distintos puntos de la ciudad todavía hay familiares esperando noticias de personas que no regresaron a sus hogares tras el devastador sismo del 10 de agosto.
Algunas permanecen frente a perímetros acordonados, otras esperan en hospitales, albergues o carpas instaladas en diferentes barrios, mientras muchas enfrentan la incertidumbre desde sus propias viviendas.
El terremoto ha dejado hasta ahora 130 muertos, 1.485 heridos y 88 personas rescatadas en Cali, mientras continúan las labores de búsqueda en cuatro puntos críticos: el Hospital Universitario del Valle, los edificios Vanessa y Ana Pilar y las Torres del Limonar.
En estos lugares todavía permanecen 19 cuerpos que no han podido ser recuperados.
Las autoridades coordinan las labores de organismos de socorro y voluntarios para evitar nuevos accidentes durante la remoción de los escombros.
“En estos sitios hay remoción de escombros, hay riesgo biológico; si las tareas no se hacen coordinadas podemos tener más personas afectadas. No queremos víctimas adicionales”, explicó el secretario de Seguridad de Cali, Javier Garcés.
Una ciudad que pasa del rescate al duelo
Alrededor de los 43 edificios colapsados se mantienen perímetros de seguridad para impedir el acceso de personas ajenas a las labores de emergencia.
Durante los primeros días, la prioridad fue localizar y rescatar a quienes permanecían atrapados bajo los edificios destruidos. Ahora la ciudad entra en una nueva etapa, marcada por la recuperación de cuerpos, la atención de los sobrevivientes y el comienzo de las tareas de reconstrucción.
Pero el impacto del terremoto va mucho más allá de los daños materiales.
El desafío de la salud mental
Los hospitales concentraron sus esfuerzos durante las primeras 48 horas en atender y estabilizar a los heridos. Una semana después, sin embargo, el miedo y la incertidumbre continúan presentes entre los sobrevivientes.
El secretario de Salud de Cali, Germán Escobar, explicó que los equipos sanitarios están proporcionando primeros auxilios psicológicos y apoyo para enfrentar la incertidumbre, mientras preparan una estrategia de atención a largo plazo.
“Entraremos en una etapa que seguramente durará incluso meses o años por el duelo”, advirtió.
Unas 160 personas permanecen alojadas en el Coliseo de Hockey Miguel Calero, mientras otro grupo se encuentra refugiado en el Coliseo Metropolitano del Norte.
En diferentes parques de los barrios afectados también se han instalado carpas donde familias enteras pasan las noches por temor a regresar a sus viviendas.
Mabel Lara, jefa de Proyectos Estratégicos de la Alcaldía de Cali, señaló que la prioridad es concentrar la atención en estos espacios para identificar las necesidades de cada familia y garantizar asistencia médica, apoyo psicosocial y protección para niños y mujeres.
Una coincidencia que recuerda otra tragedia
La tragedia actual también ha despertado recuerdos de uno de los episodios más dolorosos de la historia de Cali.
El 7 de agosto de 1956, exactamente 70 años y tres días antes del terremoto, la ciudad sufrió una devastadora explosión cuando 40 camiones del Ejército cargados con dinamita estallaron.
La explosión destruyó buena parte de Cali y provocó cerca de 4.000 muertos y 12.000 heridos.
“Es increíble que estemos viviendo esto tan duro, la diferencia es que esta vez no fue una explosión, fue la propia naturaleza”, relató Lina Espitia, una de las personas que permanece en un albergue.
La coincidencia entre ambas tragedias ha profundizado el impacto emocional entre los habitantes de una ciudad que vuelve a enfrentarse a una emergencia de enormes dimensiones.
Los animales también son víctimas
El terremoto también ha afectado a miles de animales de compañía que fueron separados de sus familias.
Entre el 10 y el 16 de agosto, 123 mascotas fueron trasladadas con vida al Centro de Bienestar Animal de Cali, donde recibieron atención y protección.
Otros 28 animales fueron encontrados muertos, mientras que 367 mascotas permanecen reportadas como desaparecidas.
Los equipos de la Unidad Administrativa Especial de Protección Animal también han atendido a 79 animales en los principales puntos críticos, mientras sus propietarios continúan buscándolos.
Cali comienza a mirar hacia la reconstrucción
Una semana después del terremoto, las máquinas continúan retirando toneladas de escombros y los equipos de emergencia siguen accediendo a zonas donde durante los primeros días las condiciones de seguridad impedían trabajar.
Las autoridades esperan completar próximamente la recuperación de los cuerpos que permanecen entre los edificios colapsados.
Para el próximo viernes está prevista una jornada de velas, oración y reflexión, en la que participarán representantes de diferentes iglesias y sectores de la sociedad para recordar a las víctimas.
El terremoto deja hasta ahora en Colombia un balance de 287 fallecidos, 4.147 heridos y 194 desaparecidos.
La jornada también busca acompañar a las familias que todavía esperan noticias de sus seres queridos y marcar el inicio de un largo proceso de recuperación.
Cali comienza así a mirar hacia adelante mientras enfrenta nuevamente la difícil tarea de reconstruirse, no solo entre los escombros de sus edificios, sino también frente a las heridas emocionales que deja una tragedia que ha cambiado la vida de miles de personas.








