LA HABANA, 9 dic.—El exministro de Economía y Planificación de Cuba, Alejandro Gil, fue sentenciado a cadena perpetua por los delitos de espionaje, cohecho, sustracción y daño de documentos oficiales, así como por violar normas de protección de información clasificada, según informó este lunes el Tribunal Supremo Popular.

Los jueces lo declararon culpable de múltiples delitos graves, incluyendo daño de documentos en custodia oficial y violación de sellos oficiales, en un primer juicio celebrado entre el 11 y el 13 de noviembre en La Habana. Gil, quien también fue vice primer ministro, se convierte en el funcionario de más alto rango condenado en la isla en los últimos 15 años.

Un segundo proceso judicial, llevado a cabo del 26 al 29 de noviembre, lo encontró responsable de cohecho para falsificar documentos públicos, tráfico de influencias y evasión fiscal, todos con carácter continuado. Por esta causa, recibió una sentencia adicional de 20 años de prisión, según detalló el tribunal.

Ambas condenas podrán ser recurridas en un plazo de diez días.

Acusaciones de corrupción y colaboración con “el enemigo”

El Tribunal explicó que Gil, mediante un “actuar corrupto y simulador”, aprovechó sus cargos para obtener beneficios personales, recibir dinero de firmas extranjeras y sobornar a otros funcionarios con el fin de legalizar bienes adquiridos ilegalmente.

De acuerdo con la nota oficial, el exministro “engañó a la dirección del país y al pueblo”, causando daños a la economía, y además sustrajo y manipuló información oficial clasificada, que posteriormente habría puesto “a disposición de los servicios del enemigo”.

La sentencia subraya que estos “comportamientos altamente lesivos” justifican una condena severa, recordando que “la traición a la Patria es el más grave de los crímenes y quien la comete debe enfrentar las sanciones más duras”.

Ascenso y caída de una figura clave del Gobierno cubano

Gil, ingeniero en explotación del transporte y miembro del Comité Central del Partido Comunista de Cuba, desarrolló su carrera en empresas estatales y posiciones técnicas dentro del Ministerio de Finanzas y Precios.

Fue nombrado ministro de Economía y Planificación en julio de 2018, coincidiendo con la llegada de Miguel Díaz-Canel a la presidencia. Más tarde fue ascendido a vice primer ministro, consolidándose como uno de los rostros visibles del Ejecutivo.

Entre sus principales responsabilidades estuvo la implementación de la polémica Tarea Ordenamiento, la gran reforma económica de 2021 que buscaba eliminar la doble moneda en la isla. La iniciativa terminó provocando una fuerte depreciación del peso y aceleró la dolarización de la economía cubana.

Investigación iniciada en 2022

En febrero de 2023, Gil fue destituido de su cargo, inicialmente atribuyéndose la decisión a fallos en la gestión económica. Un mes después, Díaz-Canel anunció públicamente que el exministro estaba siendo investigado por “graves errores” relacionados con delitos de corrupción.

En octubre pasado, la Fiscalía General de la República confirmó que Gil enfrentaba once imputaciones penales, que finalmente derivaron en las históricas condenas anunciadas este lunes.

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