Los Angeles, 11 Nov.- La empresaria y celebridad Kim Kardashian se mostró públicamente frustrada con los videntes consultados por su familia luego de no lograr aprobar el exigente examen de abogacía de California, cuestionando la veracidad de las predicciones que aseguraban su éxito profesional.
Durante una grabación difundida en TikTok en la celebración del cumpleaños de su madre, Kardashian expresó:
“Todos los psíquicos con los que nos hemos reunido, y de los que estamos obsesionados, son unos completos farsantes… Me dijeron que aprobaría el examen, así que son unos completos mentirosos patológicos. No crean nada de lo que digan”.
La empresaria de 45 años mostró su desilusión ante las falsas expectativas generadas por los videntes y reiteró su compromiso con el derecho, afirmando:
“Bueno… aún no soy abogada, solo interpreto a una muy bien vestida en la televisión. Seis años después de iniciar este camino hacia el derecho, sigo completamente comprometida hasta que apruebe el examen de abogacía… Sin atajos, sin rendirme, solo más estudio y aún más determinación”.
El examen de abogacía en California, considerado uno de los más complejos de Estados Unidos, se realiza dos veces al año e incluye cinco preguntas de ensayo, una prueba de desempeño jurídico y 200 preguntas de opción múltiple. Anualmente, cerca de 16.000 personas lo presentan. Kardashian ya había superado en 2021 el “baby bar”, un examen preliminar obligatorio en su modalidad de formación legal alternativa.
Kim inició su camino hacia el derecho en 2018 con una pasantía en San Francisco, estudiando bajo supervisión de abogados en ejercicio durante seis años, combinando su preparación con la crianza de sus cuatro hijos, la gestión de sus empresas y la grabación de los programas familiares. Según su mentora, la abogada Jessica Jackson, la celebridad dedicó un promedio de 18 horas de estudio semanal, alcanzando un total de 5.184 horas a lo largo de seis años.
A través de sus redes sociales, Kardashian agradeció las muestras de apoyo y señaló que este traspié no constituye un fracaso, sino una motivación adicional para continuar su preparación:
“No haber llegado no es fracasar, es una motivación. Estuve muy cerca de aprobar el examen y eso solo me motiva aún más. ¡Vamos!”.








